MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Ahora que se acabó el dinero… llegó el momento de pensar.
Breve manual del buen diseñador conferenciante


Hay conferencias que son soporíferas. Desgraciadamente el sector del diseño no es inmune a ello. Cuando alguien sube a un escenario a dar una conferencia debe tener en cuenta que hay una audiencia que espera establecer una conexión emocional con él. Por eso están ahí. Van porque conocen su trabajo y porque les gusta y están expectantes pues van a establecer un contacto humano con su mito. En tal situación, un ponente tiene casi la obligación de presentarse más como persona que como profesional. Ha de presentar su punto de vista e incentivar un diálogo con su audiencia más allá de los 60 minutos que dure el encuentro. Las buenas conferencias así lo hacen.
En el siguiente artículo describiré algunas de las claves para un buena conferencia, y confieso que yo misma trataré de aprenderlas para la próxima que haga. Publicado en Visual 161

Como ya tenemos un público cautivo dispuesto a escuchar aquello que queramos decir, lo primero que debemos hacer es no defraudarlos. Hay que mantener su atención y la mejor manera es explicando una historia. Como en las películas. Una historia que tendrá un principio y un final. Así que empecemos por el principio:
Haz que tu presentación sea especial. Si explicamos solo nuestro perfil profesional, éste será muy similar a los perfiles de otros profesionales de nuestro sector. Hay que explicar una historia, que sea única, la nuestra. Nuestro punto de vista es lo que otorgará personalidad a la historia y la convertirá en única. Eso nos diferenciará.
Tensión y emoción. Hay que conseguir mantener la atención de la audiencia y una de las mejores armas que tenemos es el entusiasmo. El entusiasmo, además, se contagia. Si cuentas tu historia con suficiente pasión mantendrás a la audiencia entretenida. El humor es también una buena estrategia, aunque no todo el mundo dispone de tal virtud.
Transmite información. La historia que contemos ha de tener una trama, unos hechos que se sucedan y que definan nuestro argumento. La información que incluyamos en esta trama es lo que representará a nuestro punto de vista. Es vital que en nuestra historia haya contenido.
Estructura tu historia. Según Nancy Duarte, las mejores historias no se corresponden con estructuras aristotélicas de exposición de los hechos, nudo y desenlace sino que las buenas historias recurren constantemente al presente y al futuro. Así que puedes ordenar tu historia secuencialmente o en forma de montaña rusa. No importa, pero estructura.
Añade personajes. Los personajes ayudan a construir la trama y si el público se reconoce en alguno de ellos la historia establecerá un vínculo emocional con ellos mismos. Incluye en tu charla aquellas personas que han resultado influyentes en tu idea del mundo, descríbelas y habla de ellas como merecen.
Menos es más. En general y para todo. Pero sobretodo para las imágenes. Menos imágenes y muy representativas de lo que estás contando será mejor que atiborrar a tu público de fotos una detrás de otra. Recuerda que a nadie le gusta ver las fotos de las vacaciones de los demás.
Utiliza el tiempo que sea necesario. Ni más, ni menos. Si alguna vez has tenido que preparar un Pecha Kucha o has asistido a uno sabrás que no es ni de lejos un formato interesante (20 imágenes, 20 segundos). Es breve, sí. Lo que como público se agradece. Pero el ejercicio de síntesis es tal que no deja lugar para los matices. Y los matices lo son todo en un acto de comunicación. Para mí, la conferencia perfecta debería durar no más de 20 minutos. Pero reconozco que si el ponente sabe contar bien su historia me gustaría que no terminara nunca.
Hay alguien ahí. No olvides nunca que hay un público que te escucha. Dirige tu voz hacia ellos y establece contacto visual siempre que te sea posible. Sobre todo no leas. Aunque si lo que lees está bien redactado y lo haces bien en voz alta –con entonación y ritmo– no tiene porque ser un problema.
Termina lo que empezaste. Todas las historias tienen un final y un buen final es aquel que no justifica ni tiene moral. Piensa en cómo vas a terminar tu historia. A veces, terminar con un deseo puede reforzar el vínculo emocional que hayas establecido con tu público y continuar la relación más allá de esa hora que pasasteis juntos.
La ronda de preguntas. No hay nada peor que el silencio cuando empieza la ronda de preguntas. Lo mejor es que el propio ponente lance su pregunta al público. Así que lleva preparada esa pregunta. Si alguien responde o pregunta escúchalo atentamente y valora su opinión y valentía. Eso incentivará a otros para preguntar. Responde a las preguntas con sinceridad y añadiendo aquellos detalles que sean necesarios para que tu audiencia construya su propia respuesta.
Para un diseñador preparar una conferencia puede ser la oportunidad de reflexionar sobre sí mismo y su trabajo. Una oportunidad para visualizar su situación, los retos del futuro y los posibles caminos que tomará para afrontarlos. Dar una conferencia es una ocasión perfecta para presentarse a la comunidad profesional mostrando su particular manera de ver el mundo contribuyendo a que otros construyan la suya.

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