MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

BunkerType: Pasión, letras y tinta


BunkerType-21“Sin duda, es la más valiosa herencia que una familia de impresores deja a sus hijos. El olor a imprenta”. — Francisco de Paula Martínez Vela, Typographica. La historia del arte de imprimir. (2012)
Cuando Jesús Morentin entró en el taller de impresión de Joan Pujagut tiene en el Centro Universitario de Diseño BAU el olor a tinta le devolvió a su infancia y recordó con cariño a su padre, a sus tíos y las largas tardes de invierno jugando en la trastienda del taller entre tintas de purpurina, rodillos entintados y restos de papel impreso. Recordó que un verano, siendo ya estudiante de diseño gráfico, salvó de la quema un puñado de tipografías de madera y las guardó en una caja de cartón en el garaje de casa de su madre. Una semana más tarde fue a buscarlas y allí estaban, esperándole tras 25 años. Publicado en Visual 178


De ese encuentro con el olor a tinta y con la intención de recuperar todas esas emociones de la infancia nació BunkerType, un taller de impresión tipográfica ubicado en un sótano de Barcelona convertido en refugio y plataforma para el talento tipográfico de Morentin.
A pesar de ser hijo de familia de impresores, su conocimiento sobre el mundo de la imprenta era muy limitado. Empezó el taller recuperando una prensa de pruebas del taller de su tío y comprando algunas familias tipográficas por eBay. En ese pequeño sótano de apenas 8 metros cuadrados fue almacenando su pequeña fortuna hasta que llegó un día en que el espacio no daba para almacenar más tipos y alquiló el sótano contiguo al suyo, más grande pero mucho más necesitado de reformas. Al firmar ese contrato de alquiler Jesús también firmaba un compromiso consigo mismo de llevar el taller un paso más allá, de profesionalizar las horas que le dedicaba. Así que decidió ponerle un nombre al taller y empezar a experimentar con la impresión de una forma más metódica, que garantizara un avance en su aprendizaje.
Morentin se formó como diseñador gráfico en la Llotja y un día, uno de los profesores que más le influyó en su formación –José Baltanás–, le mostró unos facsímiles de The Next Call, una revista experimental publicada en Holanda en los años 20 por H. N. Werkman. El trabajo de Werkman es prácticamente desconocido y se habla poco de él en los libros de historia del arte, pero su trabajo tipográfico está a la altura de autores de vanguardia como Theo van Doesburg, Kurt Schwitters o El Lissitzky. Autores con quien Werkman compartía amistad, correspondencia y discusiones artísticas. Morentin, que en aquella época era un admirador de Neville Brody, quedó fascinado por Werkman y su historia.
H. N. Werkman dirigía la imprenta de sus suegros en Groningen, una imprenta de grandes dimensiones, con más de veinte empleados. Su posición de empresario le permitió establecer buenas relaciones con la esfera cultural de la ciudad en una época –los años 20– de gran convulsión artística y muy rica en cuanto a experimentación tipográfica. En 1920, Werkman quedó viudo y al volver a contraer matrimonio, su familia política lo desheredó. Así que de la noche a la mañana Werkman lo perdió todo y se quedó sólo con una prensa manual de modestas dimensiones, una Iron Hand Press. Sin trabajo pero con un montón de contactos artísticos empezó a trabajar haciendo carteles, catálogos y otros panfletos para las exposiciones y eventos de sus amigos. Entre 1923 y 1926 editó su propia revista de vanguardia The Next Call, que intercambiaba con sus amigos por otras revistas de la época como Merz (Kurt Schwiters), Вroom (El Lissitzky), Mecano (Theo van Doesburg), etc…
Werkman hizo de la carencia de recursos una virtud. En The Next Call supo sacar el máximo partido a sus recursos tipográficos hasta convertir la revista en una joya de la experimentación tipográfica. Werkman imprimía objetos poco habituales: cerraduras, interlíneas,… Usaba directamente el rodillo entintado sobre el papel o se servía de reservas para conseguir de forma manual las distintas densidades de presión que la maquinaría que tenía no le permitía obtener mecánicamente. A lo largo de los 9 números que llegó a publicar de la revista, Werkman adquirió maestría como impresor y como artista.
Este espíritu de aprendizaje y experimentación fue el motivo por el cual Morentin escogió a Werkman como maestro para hacer crecer BunkerType. Jesús pensó que copiando literalmente las páginas de The Next Call podría aprender sobre impresión tipográfica. Pero se impuso una norma: copiaría la técnica pero reinterpretaría la gráfica. Y así fue cómo aprendió a componer textos en plomo, a hacer reservas, a grabar relieves invertidos, a imprimir objetos, etc… Lo hacía con paciencia, analizando cada página de Werkman, sintetizando el concepto en una composición propia y buscando entre sus tipografías aquellas que sabrían representar mejor su idea.
Durante esta fase de aprendizaje Morentin descubrió la esencia de un taller de impresión: “(…) la esencia no es el papel, las tipografías o las tintas, lo fundamental es la presión que se ejerce entre estos tres elementos”. Se dio cuenta que si quería avanzar en términos de calidad no podía seguir imprimiendo con una máquina de pruebas. Así que empezó a documentarse sobre tipos de prensas, se enamoró de una Vandercook y se topó de bruces con la imposibilidad de bajar esos 600 kilos a su sótano. Finalmente compró de segunda mano una prensa de percusión, de las que se usan para encuadernar, y que le permitió seguir aprendiendo alcanzando mejores resultados en sus impresos.
En enero de 2014, Jesús Morentin dio por cerrada esta primera etapa de aprendizaje exponiendo 13 estampas de pequeño formato (30 x 40 cm) en la Escuela Elisava. Fue una exposición magnífica contextualizada con un facsímil de The Next Call, así como otras revistas de las vanguardias provenientes del fondo Enric Bricall de la biblioteca de la escuela. La exposición también contó con una extensa documentación de su proceso de trabajo. Con esta exposición Morentin se demostró a sí mismo su maestría y capacidad para emprender nuevos retos en su taller.
Así que tras la exposición nació su siguiente reto, y quizás el proyecto que le otorga una merecida madurez como artesano impresor: The New Call. Una reinterpretación de la revista de H. N. Werkman en 10 estampas de gran formato (50 x 70 cm) impresas sobre un papel especialmente importado desde Inglaterra. Morentin imprimió esta colección en una imprenta Korrex Hannover de 1964 propiedad del taller Anacrònica, en Barcelona.
Morentin habla de este proyecto con pasión y entusiasmo. Cuando le pregunto por su metodología contesta de forma contundente: “Yo no hago fotopolímeros. Yo diseño en el taller, con tipos de madera y plomo. Cuando tengo el concepto de la pieza claro lo que hago es seleccionar aquellas familias con las que podré representarlo mejor. A veces son 6 o 7 fuentes. Lo que hago es imprimirlas todas en la máquina de pruebas, las escaneo y en el ordenador hago las composiciones teniendo muy claro que es lo que podré y no podré hacer después solo con tipografía. Cuando tengo la composición definitiva, entonces monto la matriz”.
Durante la producción de The Next Call, Morentin llevaba la matriz del grabado en metro al taller de la Anacrònica para imprimirla, con el riesgo que el transporte conllevaba. Una vez allí empezaba una segunda odisea, ya que si por casualidad había algún error en la composición o algo que no terminaba de gustarle, al no estar en su taller no disponía del material para modificarlo. A pesar de la dificultad añadida de imprimir en un taller que no era el suyo Morentin se muestra muy satisfecho con el resultado: “(…) Conseguir un tiraje de 40 ejemplares de cada composición –lo mismo que hacía Werkman de su revista– era uno de los retos que me había propuesto y eso hubiera sido imposible sin una máquina como la de Arnau Stela y Amiel Lammersdorf.”
En esta colección Morentin consigue sacar el mejor partido a todas la técnicas que había aprendido observando y analizando a Werkman como modelo. Cuando le pregunto porqué en esta serie vuelve a escoger a Werkman contesta que su formación como diseñador gráfico le obliga a imponerse un encargo que cohesione todo el proceso y que en este nuevo proyecto quería centrarse no en aprender de Werkman sino en ofrecer una visión más madura y personal de su obra: “Lo que hago en esta serie es reinterpretar a mi manera cada número de The Next Call. Para ello utilizo principalmente dos métodos: la conceptualización y la síntesis.
Por ejemplo, en el número 8 de The Next Call (Febrero 1926) Werkman está hablando de la mecanización del trabajo a través de la metáfora de la máquina. Utiliza “os” e “is” como si fueran tuercas y poleas para componer mecanismos industriales. Yo lo que hago en mi reinterpretación es basarme en el mismo concepto, pero llevarlo a mi contexto. Utilizo los mismos caracteres pero como si fueran unos y ceros, componiéndolo como si fueran un circuito electrónico, llevando la metáfora al terreno de lo digital.
En otras ocasiones hago una síntesis de los elementos que Werkman utiliza en su propuesta y los incluyo en mi composición, pero con un orden jerárquico distinto y con formas tipográficas más actualizadas. Por ejemplo, en el número 3 (Enero 1924), Werkman imprime una cerradura de color amarillo en la portada e imprime un poema de Walt Whitman insertado en esa masa amarilla. Yo también juego con el texto del poema, la cerradura amarilla y las iniciales de Whitman, pero con un resultado muy distinto”. En la última de las series, la número 9, también hace un ejercicio de integración y fusión. En esta ocasión utiliza los mismos elementos presentes en la primera portada de The Next Call y en la contraportada del último número para recrear su propio colofón de la serie.
De este proyecto, Morentin también habla entusiasmado sobre la calidad en la presión usando la Korrex Hannover: “(…) En mi interpretación del número 6 quería dejar constancia del ritmo que los tipos móviles por sí mismos ejercían en la composición. En ese ejemplar Werkman imprime los caracteres “blancos” utilizados normalmente para espaciar los tipos. Son caracteres que tienen una altura menor que el resto de letras, por lo que no se imprimen. Al contrario que en la composición original de Werkman, muy sosegada, yo buscaba transmitir el máximo de ritmo posible. Hice un montón de pruebas: apliqué distintos anchos de letras, de distintos tamaños, vacíos, cambios de color, cambios en la orientación de la textura, etc… Cuando ya estaba en el taller me di cuenta que la presión era una variable más de ritmo, ya que algunos “blancos” eran ligeramente más altos que otros y resultaban más oscuras que el resto. La impresión tiene algo de magia, siempre te sorprende”.
La colección The Next Call de Morentin se ha expuesto recientemente en Madrid durante las jornadas TypoMad 2015, y en enero viajará a Holanda para exponerse en Groningen, la ciudad natal de H. N. Werkman durante la celebración del 70 aniversario de su muerte. Para Jesús Morentin esta serie es la culminación de su proceso de aprendizaje. BunkerType ha llegado a su madurez y desde aquí le deseamos una larga vida! Texto: Rosa Llop

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