MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Crónicas de pseudo/nimma.
Propiedad intelectual: ¿de qué lado
está la Oficina de Patentes y Marcas?


Ignoro quién pronunció aquello de “protégeme señor de los amigos, que de los enemigos ya me encargo yo”.
Así, deberíamos los diseñadores congratularnos de que la Oficina de Patentes y Marcas OEPM y la Asociación Nacional de Defensa de la Marca ANDEMA arranquen cualquier iniciativa para “promover la concienciación social y el respeto de los derechos de Propiedad Industrial e Intelectual frente al fenómeno de las falsificaciones”. Publicado en Visual 160

El problema arranca cuando la iniciativa que se les ocurre es un concurso de diseño. Y que este concurso plantea en sus bases todo aquello que no debe hacerse en estos casos y que los diseñadores venimos denunciando desde hace años. Con poco éxito, ciertamente:
Que los diseñadores tengan que especular con su trabajo. Decenas o cientos dedicarán su tiempo y buen hacer, para que solo tres de ellos –un ganador y dos finalistas– vean compensado el esfuerzo. Sin embargo, 25 piezas más serán utilizadas con motivo de una exposición, sin contraprestación alguna a los autores.
Que en un ejercicio de cucharapalismo sin precedentes, quienes más cuidadosos deberían ser con los derechos de autoría, quienes tienen en su nómina a los mejores expertos en propiedad intelectual, limiten la advertencia sobre ello en las bases a lo siguiente: “La participación en este concurso implica la cesión de los derechos de propiedad intelectual a ANDEMA, salvo los derechos morales que puedan desprenderse de la titularidad de los mismos, que serán siempre inherentes a su autor”. No hay limitación de usos, ni temporal, ni geográfica… ¿de verdad estos son los expertos?
Que en un menosprecio atroz al trabajo de los diseñadores, se apropien de tu trabajo y los derechos por la mera “participación”.
¿Para qué limitarla al ganador, finalistas y seleccionados, pudiendo quedarnos con todo? Y no vale eso (la excusa siempre es la misma) de que no pretenden darle ningún uso. En primer lugar, porque no hay por qué fiarse de ellos, no hay necesidad de apropiarse de unos derechos que no se van a ejercer. Pero sobre todo, y esto es lo sustancial, con ello se imposibilita al perdedor a hacer de su trabajo un uso distinto. Sin contraprestación.
Que además, “ANDEMA queda exonerada de cualquier responsabilidad frente a terceros por reclamaciones contra el autor de la obra”. Algo que choca frontalmente con la Ley de Propiedad Intelectual. Sí, esa que dicen defender. La explotación ilegítima de una obra plagiada es responsabilidad de quien ejerce dicha explotación, no de quien la plagió, que tiene también su responsabilidad pero es otra.
Que el proceso de selección es completamente arbitrario y supone un desprecio a los autores: “Los organizadores podrán realizar una selección previa de los carteles presentados”. Así, sin más. Haz tu trabajo, dedica tu tiempo, que cualquier cierrabares de la “organización” puede decidir tumbarlo sin que lo vea el jurado.
Que el jurado, a diferencia de lo que recomiendan normativas de concursos como la de Icograda y las asociaciones profesionales, estará formado por no expertos, sin que se conozcan los nombres, sólo que son miembros de la Comisión Intersectorial de lucha contra las actividades vulneradoras de los Derechos de Propiedad Industrial.
Los señores de ANDEMA y OEPM, ya que no están a tiempo de retirar este concurso, deberían minimizar sus resultados y obviar cualquier uso de las piezas presentadas, ganen o no. Si no lo hacen porque crean que los diseñadores merecemos su respeto, háganlo por egoísmo. Estos concursos sabemos cómo acaban. Se presenta mucho aficionado, que no tiene por qué cumplir con los requisitos de ética profesional que debe tener un diseñador. Y si dan por ganadora a una pieza plagiada, algo que sucede muchas veces, van a ser el hazmerreír. Y estos deslices, no me pregunten por qué, gustan mucho a los medios de comunicación, que siempre se hacen eco.

Plausive

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