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Dan Lish. La revolución no será televisada


BambaataaLos filósofos de la antigüedad afirmaban que la vida es un viaje de ida y vuelta, puesto que en la primera etapa descubrimos nuestra verdadera vocación y en la segunda reaparecemos cual ave Fénix con la experiencia de todo lo vivido en el camino. A pesar de que esta idea encierra un gran componente metafórico, también define perfectamente la carrera artística de Dan Lish. No en vano, este ilustrador inglés se crió en la base militar americana de Suffolk, donde descubrió el hip-hop y la contracultura gracias a los discos pirata que llegaban del otro lado del charco, hasta que decidió trasladarse a Nueva York en plena crisis existencial para cumplir sus sueños artísticos. Poco imaginaba entonces que trabajaría como diseñador gráfico para diversas empresas, que haría de disc-jockey en clubs underground y que se consolidaría de regreso a Londres como concept artist en el multimillonario sector de los videojuegos. Sin olvidar que en los últimos años ha publicado una novela gráfica en el mercado francés y que en sus largos trayectos en tren hacia la capital británica ha iniciado un ambicioso proyecto relacionado con su pasión por la música afroamericana. Hemos tenido la oportunidad de conversar con este artista polifacético para conocer los entresijos del mundo de las videoconsolas, su afición por las técnicas de dibujo tradicionales y la influencia del hip-hop en una serie de retratos que han despertado el interés de las mayores leyendas de este género. Bienvenidos al universo visual de Dan Lish. Publicado en Visual 176

Te propongo remontarnos a los inicios de esta aventura como ilustrador. ¿Recuerdas cuándo descubriste tu pasión por el arte y cómo fue tu experiencia en la universidad?
Nací en Inglaterra, aunque mi padre es de Nueva York y eso me permitió obtener la doble nacionalidad. Él era miembro de las Fuerzas Aéreas y en la década de los 60 estaba destinado en la base inglesa de Suffolk, donde conoció a mi madre. Mis primeros recuerdos relacionados con el arte son de cuando tenía cuatro años y me sentaba con mi gato en la habitación principal de casa para dibujar peces con un lápiz. Supongo que hacer garabatos es algo que sale de forma natural en todos los niños. Mis padres siempre apoyaron mis proyectos creativos, así que en seguida tuve claro que la ilustración era una pasión instintiva y quería explorarla el resto de mi vida. En el colegio público no aprendí demasiado y mi etapa en la facultad de arte fue bastante mejor, a pesar de que los profesores tenían poco entusiasmo. Eso me llevó a experimentar por mi cuenta, sobre todo con las acuarelas y la pintura al óleo. Abandoné la universidad en 1991 y no encontré trabajo durante cuatro años, aunque continué llenando libertas con bocetos, haciendo grafitis, dibujando cómics y aceptando encargos de freelance para sobrevivir.
Tengo entendido que viviste siete años en Nueva York. ¿Cómo era esta ciudad de leyenda para un artista apasionado por la cultura del hip-hop?
Me trasladé a Nueva York a finales de los años 90 y, al principio, viví con mi primo en el barrio de Queens. Inmediatamente me mudé a Staten Island, me casé con mi novia y terminamos en Brooklyn. Mi primer trabajo fue como diseñador gráfico en Barnes and Noble en sus oficinas de la Quinta Avenida y después di el salto a concept designer para la industria de videojuegos gracias a un amigo que era productor en Rockstar Games. Cuando estaba en Inglaterra organizaba noches de hip-hop en un club y pinchaba música en emisoras de radio pirata, así que al llegar a Nueva York mi pasión por el hip-hop alcanzó otro nivel porque participé en batallas de B-Boys y hacía de disc-jockey en sesiones de cinco o seis horas desde Brooklyn hasta el Bronx. Mi objetivo era estar en la primera línea de ese género musical.
Actualmente trabajas como senior concept artist para una empresa del sector de los videojuegos. ¿Cómo es el proceso creativo para un ilustrador en esta industria tan marcada por la informática?
Hace cuatro años que trabajo en Bossa Studios en Londres y anteriormente estuve en FreeStyle Games / Activision participando en la creación de la franquicia de DJ Hero. Curiosamente, antes sí que jugaba a la videoconsola, pero ahora no encuentro tiempo porque hago muchas cosas con mi familia o estoy ocupado dibujando. El proceso creativo que sigo para mi concept art es muy similar al que sigo para mis ilustraciones tradicionales: trabajo con una fecha de entrega rígida, escucho al director de arte, desarrollo ideas a partir de bocetos y voy evolucionándolos hasta llegar a la pieza definitiva para que los animadores puedan pasar al siguiente nivel.
Precisamente fue en los largos trayectos en tren hacia Londres donde te aficionaste a dibujar bocetos en tu libreta y empezaste el proyecto Ego Strip sobre músicos de hip-hop…
Cada día cojo el tren hacia Londres y aprovecho para dibujar varias páginas de mi novela gráfica titulada Cartigan o para hacer cosas improvisadas. Lo hago directamente con bolígrafo de tinta sobre papel de calidad en una libreta y me siento como en una burbuja creativa mientras dura el trayecto. A pesar de que los Express Trains tiemblan mucho en la vía, tengo la capacidad de dibujar de manera fluida y, actualmente, estoy creando una serie de retratos de figuras legendarias del hip-hop bajo el título de Ego Strip. Todo comenzó con una ilustración para mi amigo Break DJ Leacy, que falleció en 2004, y que se utilizó en la portada de un disco recopilatorio de breakbeats titulado Breaksploitation. Una década después, muchos pioneros del hip-hop empezaron a compartir esa imagen en las redes sociales y sus comentarios fueron increíbles. Artistas como Biz Markie, Rakim, Pete Rock, Crazy Legs (RSC), Afrika Bambaataa, Grand Wizard Theodore y Paradise Grey me han felicitado por el trabajo.
¿Supone un reto personal dibujar músicos de la vieja escuela para una generación de jóvenes que no crecieron escuchando aquella música?
La verdad es que recibo mensajes muy positivos de gente joven y creo que cualquiera que sienta pasión por la vertiente creativa del hip-hop sabrá apreciar mi trabajo. Es algo que funciona a diversos niveles y llega hasta lo más profundo de la experiencia humana. En mi caso, la inspiración surge después de haber estado obsesionado con el hip-hop durante tres décadas y el punto de partida es coger algo que me inspire de estos artistas, ya sea un verso de un tema clásico o la percepción personal de lo que ellos debían pensar cuando lo escribieron. Entonces dibujo lo que eso me sugiere. Tengo que sentirme identificado con ellos para poder crear ilustraciones, aunque haga tiempo que no escucho su música. Me gusta mezclar mi estilo de fantasía con el mundo del artista y aportar mi propio sabor porque, a veces, llego a lugares imprevistos y salen a la luz temas muy maduros.
Antes has comentado que también has publicado una novela gráfica titulada Cartigan. ¿Cómo surge este proyecto de ficción y de qué trata?
Cuando regresé a Inglaterra después de mi aventura en Nueva York, mi amigo Dan Willett escribió el guión de este cómic y pensó que yo era la persona indicada para dibujarlo, con la idea de publicarlo como novela gráfica. Él tenía buenos contactos dentro de la industria, sobre todo en Francia, así que durante dos años me dediqué a ilustrar esas viñetas, al mismo tiempo que formaba una familia y empezaba a trabajar en el mundo de los videojuegos. La historia de Cartigan se explica desde múltiples perspectivas y en dos líneas temporales, que son el pasado y el presente. La trama gira entorno a la aventura que emprende un joven para salvar a su padre de una maldición en un pasado alternativo de nuestro planeta. En el fondo, es la clásica batalla entre el bien y el mal, donde el protagonista se hace amigo del viejo camarada de guerra de su padre para que lo ayude en sus hazañas. La editorial Akileos publicó el primer volumen y ahora estoy trabajando en el segundo, aunque me está costando bastante porque tengo que compaginarlo con mis otros proyectos. Puede que lancemos una campaña de Kickstarter para editar el cómic por nuestra cuenta para el mercado inglés y eso nos motiva mucho.
¿Podrías contarnos qué técnicas de ilustración utilizas habitualmente y si has dado el salto definitivo a las aplicaciones informáticas para crear tus obras?
Soy un gran defensor de las técnicas de ilustración tradicionales y veo el ordenador como una herramienta más de la que disponemos. En mi humilde opinión, creo que es importante salir a la naturaleza, observar a nuestro alrededor, documentarnos, dibujar, hacer cosas y, al final, crear algo en el ordenador. Lo primero es alimentar nuestra mano, nuestra mirada y aprender la teoría del color. Cuando dibujas con lápiz o bolígrafo, estableces muchas más conexiones mentales en la obra. Sin embargo, el ordenador es una herramienta genial y utilizo Photoshop el 95% del tiempo para mi concept art destinado a videojuegos. Para el resto de trabajos, utilizo diversos tipos de bolígrafo de tinta y papel de alta calidad. También me gustan las acuarelas y la pintura al óleo, pero hace mucho tiempo que no he podido prestarles atención. Puede que dentro de unos años me anime a recuperar estas técnicas.
Con el reciente fenómeno de los vinilos, ¿te han llegado más propuestas para crear portadas de álbumes de hip-hop? ¿Cuál sería la banda sonora para una sesión de trabajo en tu estudio?
He diseñado portadas de vinilos y de CD durante varios años y la ilustración más celebrada es la que hice para el álbum Breaksploitation. Mucha gente ha pirateado esa imagen y se ha utilizado para todo tipo de cosas. Cuando trabajo en la serie de Ego Strip me gusta escuchar la música del artista o del grupo que estoy dibujando en ese momento… por ejemplo, de Public Enemy me centro en sus tres primeros discos porque son los que realmente me hacen vibrar. Entonces, a medida que pasan las horas, la música va tomando otras direcciones, dependiendo de mi estado de ánimo, y abarca desde electrónica o folk, hasta clásica o jazz. No es algo esencial, pero me ayuda a captar las vibraciones correctas. Además, hace poco recibí el encargo de hacer una ilustración para la campaña de Kickstarter para producir el nuevo disco de De La Soul y también trabajaré con el legendario productor de drum & bass llamado Goldie, con el famoso cantante de Brooklyn CJ Fly y con el rey del underground Phill Most Chill.
Por curiosidad, ¿cómo surgió la posibilidad de colaborar con Lucas Arts en diversos elementos promocionales de la saga Star Wars?
Un buen amigo mío (con el que a veces realizo proyectos creativos) estaba involucrado en la industria de los toyz y me consiguió el trabajo de crear diversos objetos de Star Wars e ilustraciones originales para la celebración del 30 aniversario del estreno de la película en Londres. Sinceramente, no hay demasiada libertad creativa dentro de la franquicia de esta saga porque las reglas son muy estrictas. Aunque fue una experiencia genial porque soy un gran seguidor de la película y aún recuerdo cuando mi padre me llevó a verla en un cine de Brooklyn en 1977.
Para terminar la entrevista me gustaría hacerte una pregunta de ciencia ficción: ¿a qué época histórica viajarías si tuvieras una fabulosa máquina del tiempo?
Programaría la máquina del tiempo para ir a dos épocas. Primero me gustaría encontrarme con mi tío de hace siete generaciones, Sir Joshua Reynolds, y estar con él en su estudio para ayudarlo a mezclar las pinturas, observar su proceso creativo y hacerle preguntas impertinentes. Después viajaría a la época de Atlantis y del antiguo Egipto de hace 15.000 años para descubrir de dónde venimos, saber quién construyó realmente las pirámides y para qué se utilizaban. No creo que fueran sólo tumbas, sino que puede que fueran una especie de plantas energéticas. Me encantaría conocer la verdad de las cosas, en lugar de la historia manipulada que siempre nos han contado. Como puedes ver, viajaría en esa máquina del tiempo durante un par de años y esperaría que al regresar al presente no hubiera cambiado nada. Texto: David Moreu. Imágenes cedidas por Dan Lish

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