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Donde dije digo…


Ciudadanos ha lanzado campaña en verano contra el Top Manta. Los representantes del partido en varios ayuntamientos, entre ellos Madrid y Barcelona, han anunciado que presentarán medidas en el Congreso de los Diputados para acabar con la venta de falsificaciones en las calles.
Hasta ahí, todo previsible y normal. Un partido con fuerte arraigo neoliberal se posiciona claramente por la defensa de las marcas legítimas y las empresas que emplean, trabajan y cotizan bajo el paraguas de esas marcas. No se esperaba otra cosa de ellos, y si el tema no tuviese otras implicaciones éticas, políticas y morales, nuestro sector debería aplaudir su empeño.
En el otro lado de la rueda política sucede que en 2017 Ciudadanos presentó su nuevo logotipo, y no pasaron ni dos semanas antes de que saliese una identidad casi exacta, ya en uso y registrada, de una consultora de branding en Barcelona, que denunció el parecido entre marcas y advirtió que se opondría al uso de ese logo por parte del grupo de Rivera.
El tema no hizo mucho más ruido público, pero eso no paró a la formación naranja, que por dos veces ha intentado registrar el logo en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Las dos han sido desestimadas por las grandes similitudes entre ambos y por el “alto riesgo de asociación del distintivo”, que es la forma administrativa de decir que ambos son calcados.
A principios de agosto, después de la última negativa de la OEPM, el portavoz del grupo en la Asamblea de Madrid decía que su logo “cumple con la ley”, y anuncian una demanda por lo contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid. Esto predice una batalla legal larga y desigual. Sobre todo desigual, y no sólo por la enorme diferencia de recursos que las partes pueden destinar a la lucha legal. En el interín, Ciudadanos lleva año y medio usando la marca a nivel nacional en todo tipo de campañas, a pesar de no estar registrada, y esta denuncia le asegura unos años más. Para entonces, la C y el triángulo habrá calado tanto en España, que más le vale a nuestros compañeros de Comuniza ser ellos los que cambien de imagen.
Sorprende que ambas posturas hayan coincidido el mismo mes, una radicalmente a favor de las marcas legales, y otra que ningunea al legítimo propietario de una de ellas.
¿Con cuál nos quedamos? Nuestros compañeros también crean empleo, riqueza y cotizan bajo una marca legal, registrada y original.
Estaría bien que fueran leales a sus propias políticas ¡No me sean manteros! O quizás el fin de su cruzada no sea exactamente defender a los legítimos propietarios de las marcas. Publicado en Visual 194

Texto: Nano Trias (www.obaku.es/zenblog)

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