MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

El triángulo de Ciudadanos


En gráfico está todo inventado. Hay un número finito de colores que se pueden representar, una cantidad limitada de figuras para componer, y –aunque extensa– un conjunto restringido de tipografías. Después de sesenta años de diseño gráfico moderno, ya ha sido utilizado todo.
A los que diseñamos ahora sólo nos queda reutilizar y combinar opciones que ya se han hecho. Y copiar. Como locos. Porque en esta profesión, como en otras donde la creatividad tiene su cuota, se aprende copiando. Ninguna copia sale exacta, y cada proyecto tiene sus propios mandatorios que, mientras copias, te obligan a alejarte de la referencia copiada. Cuando terminas, es bastante probable que el resultado tenga un aire, un recuerdo del modelo, pero que tenga suficientes elementos propios para ser una pieza nueva. Las modas en nuestro trabajo no son más que retales de viejos lienzos cosidos de otro modo.
Reciclar, por tanto, no está mal visto en el gremio. Lo que se suele tolerar mal entre diseñadores es que esos elementos no hayan sido suficientemente manipulados y mezclados para ver en el resultado una obra nueva. Lo que no perdonamos fácilmente es ver el original de forma obvia, sin ningún aporte que establezca la diferencia con lo que ya se ha hecho.
De ese modo conseguimos que un triángulo no pertenezca a nadie, que el magenta no sea exclusivo de una sóla marca, o que la Helvetica se pueda usar en todos los logos que queramos; pero que cierta combinación de esos tres elementos sí sea considerada única.
Por eso, que la nueva identidad de Ciudadanos use un triángulo como símbolo no es ni nuevo ni extraño. Parece, además, una simplificación lógica del logo de Rafa Celda.
Cuando lo presentaron, la nota de prensa indicaba que la nueva identidad era un ejercicio interno del equipo de comunicación del partido, en estrecha colaboración con un equipo de diseño de Barcelona.
Después del desaguisado del logo del Partido Popular, honra al partido naranja que confiaran en profesionales para pulir los aspectos gráficos de su nueva marca. El desarrollo gráfico demostraba una mano experta, usando el triángulo como máscara o contenedor, como elemento distintivo en rectángulos y cuadrados o para enfatizar citas o claims. Todo ello convierte el símbolo en un elemento vivo que, de un vistazo, identifica claramente al partido.
Un trabajo remarcable. Al menos durante las dos semanas que ha tardado en salirle un parecido más que razonable: una consultora de marketing de Barcelona usa el mismo triángulo, también bajo la C, que es inicial de su nombre. Una desafortunada coincidencia si no fuera porque el equipo de diseño que ha colaborado con Ciudadanos ya la conocía. De hecho, ha trabajado estrechamente con la consultora y ha tenido acceso a las aplicaciones completas de su marca. Sabían, por tanto, que el triángulo bajo la C, en el mismo orden que usaron para el partido político, ya estaba en uso. Del mismo modo debían conocer –o al menos imaginar– que el logotipo estaría registrado y que el primero en registrarlo tiene la potestad de paralizar nuevas marcas que puedan llevar a confusión con la suya.
También eran conscientes de que no era la nueva identidad de una peluquería de barrio, y que tan pronto como se hiciera pública la nueva imagen de Ciudadanos, los medios nacionales la difundirían a nivel nacional. Era previsible que ninguna empresa dedicada a dar servicio a otras marcas quisiera que su imagen quede ligada a la de un partido político concreto, y así lo ha expresado la consultora barcelonesa, que un mes después estudia las alternativas para hacer valer su marca frente a la del partido de Rivera.
Insisto que un triángulo no pertenece a ninguna consultora. Mala suerte si tu nombre empieza también por una ce, y en el mundillo se hubiera quedado en un simple rumor si la coincidencia se produce con una empresa de calzado de Tarifa, pero este caso plantea dudas sobre una praxis, si no mala, sí cogida por los pelos.
Igual Ciudadanos debe cambiar su imagen dos veces en pocos meses. A lo mejor la gente entiende que confiar en un equipo profesional no es la solución a todos tus problemas, como vamos pregonando a los cuatro vientos.
Que el equipo de diseño en el que confió Ciudadanos sabe diseñar es obvio, sólo hay que ver su portfolio. Que bebe de los mismos recursos que los de otro cliente y que eso podría detener la difusión de la nueva imagen de Ciudadanos, también.
Nos falta su punto de vista para tener la imagen completa, porque me niego a creer que nueve profesionales de la comunicación gráfica hipotecaron su futuro por una salida rápida y una fama efímera.

Texto: Nano Trias (www.obaku.es/zenblog)

Publicado en Visual 185

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