MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Logo al parche. La imagen de identidad del rock


25. Símbolos de los cuatro componentes de Led-ZeppelinSu lugar natural parecía ser el parche del bombo de la batería, pero pronto saltaron a las fundas de los discos y de ahí al merchandising. Los hemos visto en camisetas, pósters, encendedores, adhesivos, imanes de nevera, viseras o tazas de café. Se trata de los logotipos, iconos gráficos o escudos de los grandes grupos —y algún solista— de la música popular. Por lo general, estas imágenes son la creación de diseñadores anónimos (si esto no constituye ya una obvia redundancia) que no cobraron royalties por haber contribuido con su talento a construir una parte significativa de nuestra iconosfera. Memorables, arbitrarios o absurdos, lo cierto es que pocas veces el diseño gráfico es transmisor de tan altas dosis de emotividad. Publicado en Visual 177


Es la primera vez que G visita a su amigo el Gacetillero. Hasta la fecha, los encuentros entre ambos colegas –más frecuentes en los últimos tiempos– habían tenido lugar en el oscuro piso de G o bien en territorio neutral, como algún bar o cafetería.
A G le produce una repugnancia casi física entrar en la intimidad de algún semejante: no olvidemos que, durante largos años, apenas salió de la oscura y atiborrada guarida que comparte con Allan.
Sentados frente a la mesa de trabajo del Gacetillero –un sencillo escritorio de Ikea en el que G no puede dejar de reparar sin desaprobación– conversan acerca del último artículo que aquél está ultimando y que versa sobre la imagen gráfica del rock. G confiesa su desinterés sobre el asunto (no del todo real, pero sabemos lo mucho que a nuestro diseñador jubilado le gusta llevar la contraria al resto de la humanidad):
Eso que tú llamas música rock nunca me ha interesado, la verdad, aunque he estado atento a lo que pasaba en el diseño de sus cubiertas y carteles, que no ha sido poco.
Bueno, primero tendríamos que ponernos de acuerdo en qué es música rock –matiza el Gacetillero–. Yo lo utilizo como un término que abarca muchos géneros que comparten una raíz común: la fusión del rhythm and blues y el country, es decir, el rock and roll de los años cincuenta. Entiendo que el pop también nace de ahí, aunque las influencias han podido llegar de tantos lugares y de forma tan variada que, la verdad, me ha sido difícil encontrar bibliografía que me definiera todos estos términos de manera satisfactoria.
¡Ay, amigo!, la realidad siempre es esquiva, sorprendente y contradictoria, por más que se empeñen los estudiosos con su tediosa pasión por las etiquetas. En cualquier caso, no quisiera desaprovechar la oportunidad que me brindas de aprender algo.
Bien, pues ya que los Beatles no te disgustan, empecemos por ahí. Mira, en esta foto sale Ringo Starr, cuando se acababa de incorporar in extremis a Los Beatles, después de que estos echaran del grupo, con muy malas mañas, al baterista original, Pete Best.
Un tipo simpático este Ringo… No me extraña lo que me cuentas: siempre me ha tenido pinta de un tipo que pasaba por allí ¿No?
Sí, lo que quiero que te fijes es en el parche del bombo de la batería. –Responde el Gacetillero, un tanto escamado por la repentina simpatía de G hacia un ser humano–.
Su nombre está dibujado con una letra espantosa, pero no seré yo quien lo critique: la mayoría de los diseñadores haríamos muy mal papel tocando la batería.
Se trata del primer instrumento de Ringo, una Premier, con la que había tocado en su anterior grupo, Rory Storm and the Hurricanes.
No me suenan.
Normal, no llegaron a nada, aunque en 1960 eran más populares en su Liverpool natal que los propios Beatles.
Mira tú.
En esta segunda foto aparece Ringo con la misma batería, pero el primer logo de los Beatles pegado en el bombo de una manera bastante precaria, dibujado sobre un parche de lino blanco.
Sí, ese logo me suena… Creo que tengo algún disco de los Beatles editado en Francia donde aparece.
Se trata de un logo basado en unos bocetos de Paul McCartney. La referencia a los insectos, con esta especie de antenas que salen de la B, es evidente.
Ante la elocuente cara de póquer de G., el Gacetillero se explica:
El nombre de The Beatles es el resultado de un juego de palabras entre la música Beat y la palabra beetle (escarabajo).
Ah, mira… Mira tú.
Se podría decir que el director de arte de este logo fue McCartney y el diseñador un tal Tex O’Hara. Pero ahora viene lo bueno: en esta tercera foto ya vemos a Ringo con el logo definitivo.
¿Y este quién lo diseñó?
A medias entre Ivon Arbiter, el dueño de Drum City, la mejor tienda de baterías de Londres, y su rotulista habitual, Eddie Stokes, que realizó el encargo de manera rutinaria (los Beatles eran solo un grupo más). La historia arranca con la necesidad de adquirir una nueva batería para Ringo. Corre el mes de abril del año 1963 y el grupo acababa de lanzar al mercado su primer elepé.
¿Va a ser muy largo el cuento? Porque tampoco es necesario…
No te preocupes, te lo resumo: Brian Epstein, el mánager y descubridor de los Beatles fue con Ringo a la tienda de Arbiter. La intención de Ringo era la de sustituir su Premier de color marrón por una nueva de color negro, dejando su viejo instrumento como parte del pago. La de Epstein era, sin embargo, que la compra le saliera gratis. A todo esto, Ringo queda prendado de una Ludwig de color perla. Epstein le ofrece a Arbiter un trato que sustituya al pago en metálico: que en el bombo de la nueva batería aparezca tanto la marca del instrumento (Ludwig) como el nombre de la tienda donde ha sido adquirida (Drum City). Por supuesto, la vieja batería sigue incluida en el canje.
Dime, mi ilustrado camarada: ¿Hay alguna razón por la que la T de esta especie de Fritz Quadrata condensada sea más grande?
No es una Fritz Quadrata, es una creación del rotulista de la que posteriormente se creó una fuente, la Bootle, y la razón es que cuando Epstein le encarga el logo que han de pintar sobre el bombo a Arbiter, le pide que destaque la palabra “beat”, así que funciona como una especie de acento visual. Como te he dicho, Eddie Stokes es el que materializa lo que habrá de conocerse como el “logotipo” de los Beatles.
G, que se acaba de levantar y se encuentra bastante concentrado en pasar revista a los cuadros que cuelgan en el estudio de su colega, emite entre dientes algo así como un gruñido de aprobación, para inmediatamente cambiar de tema:
Veo que tienes un par de serigrafías del gran Carles Fontseré… Están firmadas en el año 81, pero reproducen sendos carteles republicanos de la Guerra Civil.
Sí, como sabes, la mayoría de originales de los carteles de aquella época han desaparecido, así que Fontseré se tuvo que copiar a sí mismo para hacer estas serigrafías. Tuve ocasión de tratarle brevemente en sus últimos años y él me obsequió con estas láminas, a las que les tengo un especial cariño. Algún día te hablaré de él, pero ahora vayamos con los Stones.
¡Ah, el icono de la boca y la lengua!. Supongo que es una alusión directa a “Morritos Jagger”… –G toma asiento de nuevo, contrariado por la profusión de mobiliario sueco en la estancia–.
En parte sí, aunque la idea inicial era inspirarse en la diosa hindú de la energía Kali. El propio Jagger fue el que estableció el briefing. Hay gente que todavía se piensa que es obra de Andy Warhol, quizá porque en aquella misma época –hablamos del año 1971– este famoso artista pop había diseñado la cubierta del plátano, la del álbum Sticky Fingers, el primer trabajo que la banda lanzó bajo su propio sello discográfico.
No conocía esa confusión que denota bastante desconocimiento del estilo de Warhol. Si no me equivoco, es un trabajo de John Pasche, compañero de estudios del gran George Hardie (autor a su vez de fundas de disco históricas).
Sí, Pasche era en aquel entonces un joven estudiante de diseño en el Royal College of Art de Londres. Jagger le pagó por su trabajo 50 libras de la época. Ignoro si en lo sucesivo habrá recibido algo de las ingentes cantidades de dinero que debe haber generado el célebre icono (me temo que no).
Supongo que el cuento ese de “te voy a pagar una suma ridícula, pero piensa en la proyección que te va a dar” ya funcionaba entonces.
Sí, en cualquier caso, Pasche tuvo una fructífera carrera diseñando tanto para los Stones como para otros grandes músicos. El original de su diseño cuelga ahora en alguna pared del Victoria and Albert Museum de Londres, que lo compró por unas 60.000 libras.
Lo vi en mi reciente visita a la capital británica. Casi nos echan del museo cuando Allan comenzó a revolotear sobre unas turistas japonesas.
Y ahora vamos a pasar a un grupo radicalmente distinto.
Con un par de clics, el Gacetillero abre una nueva ventana en la pantalla de su ordenador.
¿ABBA? ¡Ja, ja, ja! ¿Seguimos hablando de música rock? ¡Ja, ja! Pues yo en mi época estaba perdidamente enamorado de la cantante rubia (en aquellos tiempos, las suecas eran casi una figura mitológica). Me partía el corazón verla cantar aquello de… –G canta en un inglés inventado–.
The Winner Takes It All, la conozco.
Bueno, no se lo digas a nadie, tengo una reputación que mantener.
Tranquilo. Además ahora hay músicos prestigiosos como Elvis Costello que reivindican su música. No sé si sabes que el nombre es un acrónimo compuesto a partir de los nombres de los cuatro integrantes. El logo apareció por vez primera en el single Dancing Queen y fue el propio diseñador, Rune Söderqvist, quien sugirió la necesidad de crear uno (era amigo del fotógrafo del grupo, Ola Lager).
Un logo increíblemente sobrio, con esa letra de palo (yo diría que es una News Gothic), teniendo en cuenta la estética del grupo y ese sonido tan… No sé… Como de purpurina.
Supongo que funciona por contraste. Con esa B invertida que genera una imagen de espejo y refuerza el carácter de palíndromo de la palabra, consigue aludir al hecho de que el conjunto estaba formado por dos parejas. Hubo mucha gente crítica con este logo: les parecía frío e industrial, pero creo que el tiempo se ha ocupado de quitarles la razón.
Ah, “el tiempo, el implacable”… ¿Qué otros logos vas a incluir en tu artículo? Supongo que material no faltará.
No, mira, este es muy interesante, el de The Who.
El grupo de Pete Townshend, sí, nunca me gustó: mucha pirotecnia y poca melodía. El logo, estéticamente, no está mal. ¿El autor?
Brian Pike, un artista plástico británico.
La verdad es que en un segundo vistazo, me parece que adolece de la misma empanada mental que la música de la banda, con esa O con una flecha, sugiriendo un símbolo de masculinidad, las haches que se enlazan como si se tratara del logo de una lampistería de barrio y los colores de la Union Jack. No queda demasiado claro el concepto, si lo hay.
Y este otro, ¿qué te parece?
Vaya, aquí parece que penetramos en los fastuosos parajes de la heráldica. Queen, el grupo del malogrado Freddie Mercury. Para mi gusto, al dibujo le falta algo de consistencia, una estructura más definida. Supongo que tras toda esa parafernalia de elementos se oculta algún tipo de simbolismo.
En efecto. El escudo es un diseño de Freddie Mercury y simboliza a los cuatro miembros de la banda a través de sus signos del zodiaco: dos Leo, un Cáncer y un Virgo (el propio Mercury). El pájaro es un ave Fénix, lo que transmite una idea de inmortalidad.
Ya. Debe ser por eso que el grupo no se ha dado por disuelto aún después de la desaparición de su líder y componente fundamental. El afán de inmortalidad es muy comprensible y el de dinero no lo es menos.
Como veo que esto de la heráldica te gusta, te voy a mostrar otro que te interesará.
¡Hombre, The Ramones! Precisamente, el otro día estuve hablando con Allan sobre los años del Punk, un movimiento por el que no puedo dejar de sentir cierta ternura… Cuéntame, mi bien documentado amigo ¿Quién es el diseñador de este icono que he visto reproducido en camisetas de tantos seres víctimas del acné?
Pues fue el desaparecido diseñador mexicano Arturo Vega (parece que la muerte prematura se ha cebado con esta banda). Vega, que ya había jugado anteriormente con el motivo del águila en la gráfica de los Ramones, encontró en Washington la inspiración cuando contempló el escudo presidencial. Diseñó el escudo del grupo haciendo unos mínimos retoques al del Departamento de Estado: sustituyó las flechas por un bate de béisbol y la rama de olivo por una de manzano. Esta es la versión que apareció por primera vez en el dorso del disco Leave Home. En las posteriores apariciones del escudo, la rama de manzano volvería a dejar paso a la de olivo (Joey Ramone decía que las manzanas parecían tomates).
Mira tú… Otro diseñador que si hubiera cobrado derechos de autor por todas las veces que se ha reproducido su trabajo, se hubiera forrado.
Bueno, quizá hubiera tenido que compartir beneficios con el autor del escudo presidencial.
Sí, cierto. Supongo que en tu artículo tendrás que incluir algún logo de algún grupo de esos de rock duro. Si la letra gótica sobrevive debería agradecérselo a esos grupos de heavy y a las frankfurterías.
Sí, incluiré el de AC/DC, un clásico para los de mi generación. Pero antes quiero que veas el de Led Zeppelin, en cierto modo, una avanzadilla del Hard Rock.
Sí, lo conozco. Diseño de Hipgnosis. ¿Cierto?
Correcto, el estudio de Storm Thorgerson y Aubrey Powell, que también realizaron famosas cubiertas para Pink Floyd o Génesis.
Una letra muy Art Nouveau. Siempre he pensado que estos amantes del rock duro practican una estética bastante parecida a la que le gustaba a mi abuela.
Mira, estos cuatro símbolos representan a los componentes de la banda. Aparecieron en el cuarto elepé, donde decidieron prescindir de cualquier tipo de información: ni el nombre del grupo, ni título, ni logotipos. Te puedes imaginar que a la disquera no le hizo ninguna gracia, pero Jimmy Page se salió con la suya.
Me puedo imaginar el temblor de piernas de los ejecutivos.
Hay una anécdota simpática sobre estos símbolos. Jimmy Page propuso que cada miembro del grupo debía escoger un símbolo de los que aparecían en The Book of Signs de Rudolph Koch. John Bonham y John Paul Jones escogieron los suyos sin saber que las dos estrellas de la banda, Jimmy Page y Robert Plant, habían encargado sus propios diseños.
¡Ay, el ego, esa pesada y sin embargo indispensable mochila de los artistas!
Bueno, ahora sí que pasamos a ver el logo de AC/DC. Cuando yo era adolescente, creo que era el grupo que tenía más adeptos entre mis amistades. Pero incluso sus fans más acérrimos se empeñaban en pronunciar el nombre a la española: “acedecé”. También decíamos “Ubecuarenta” o “Udós”.
Vaya, ¿y no se dice así?
El Gacetillero, haciendo caso omiso del comentario de su amigo (seguramente una boutade de las suyas) prosigue con su explicación:
El logo de AC/DC fue diseñado por un joven diseñador de 25 años llamado Gerard Huerta. Fue un encargo para la funda de Let There Be Rock, el cuarto álbum del grupo australiano que, inmediatamente, se convirtió en el icono más identificable de la banda junto al traje de escolar de Angus Young.
Y seguro que no me equivoco suponiendo que el merchandising generó una fortuna de la que Huerta no vio un céntimo.
No te equivocas. Por no recibir, ni siquiera ha recibido una llamada de agradecimiento en todos estos años. En cualquier caso, es un diseñador especialista en logotipos con una fructífera carrera.
¿Y no vas a incluir en tu artículo el logotipo de algún solista?
Bueno, estaba pensando en incluir el símbolo que Prince utilizó durante unos años cuando, cansado de litigios legales con la Warner acerca de la propiedad del nombre, decidió presentarse ante el público como “El artista antes conocido como Prince”, pero no he conseguido averiguar quién es el autor.
Si incluyes solistas, no te olvides de Leonard Cohen y su Unified Heart.
No sabía que Cohen tenía un símbolo. ¿Cómo es?
Se trata de una especie de estrella de David, pero construida con dos corazones en lugar de dos triángulos. El propio Cohen estaba convencido de haberlo diseñado hasta que supo que el mismo símbolo había sido descubierto en las ruinas de una antigua sinagoga en Asia Menor. Hay una compañía farmacéutica alemana que lo utiliza (quizá como un homenaje al poeta canadiense y su fama de ser el depresivo no químico más poderoso del mundo). En cualquier caso, el diseño definitivo fue obra de el diseñador de McClelland & Stewart, la editorial canadiense del autor de Suzanne.
Y ahora, con tu permiso, me voy a retirar. He dejado a Allan solo en casa y no me fío. Entre tú y yo, creo que está empezando a dar algunas muestras de demencia senil. Texto: Carlos Díaz

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