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Mr. Kern. Grafiti con sabor a dulce…


Nacido en Argentina pero afincado en Burdeos desde la infancia, Mr. Kern se mueve con igual comodidad pintando un mural en una calle de Buenos Aires, que exponiendo en una galería de París o dibujando cómics para Fluide Glacial. Una amplia variedad de registros, en los que está siempre presente el inconfundible estilo Mr. Kern.

mr ker

¿Conocen el chiste que afirma que todos los hombres descienden del mono menos los argentinos, que descienden de los barcos? No es muy bueno, pero es muy gráfico de la composición del pueblo argentino, mezcla de italianos, turcos, libaneses, sirios, alemanes, rusos (casi cualquier judío independientemente de que haya nacido en Rusia o no) y gallegos (lo mismo que los judíos, pero con los españoles).
A lo largo del siglo XX, muchos argentinos han hecho el camino inverso y han llegado a Europa por diferentes causas. En ocasiones por aprovechar la paridad cambiaria entre el peso y el dólar; en otras, para huir de la debacle económica cuando se descubrió que esa paridad no era tal; en algunas más, por la dictadura cívico militar del llamado Proceso de Reorganización Nacional de 1976.
Independientemente de la causa que les llevase hasta allí, lo cierto es que, comenzada la década de los 80, los padres de Mr. Kern llegaron a Francia procedentes de Buenos Aires, ciudad en la que este artista había nacido en 1981.
Su infancia no fue sencilla. Fui criado por los lobos en un bosque cercano a Burdeos –asegura y, aunque en semejante escenario la práctica de la pintura no es una actividad sencilla–, aprendí a pintar a mordiscos. Las únicas herramientas de las cuales disponía eran un pincel hecho con pelo de sobaco de jabalí, pigmentos naturales, así como clara de huevo de canario salvaje para mezclar la pintura, Mr. Kern consiguió convertirse en un relevante artista plástico.
Durante su etapa en el instituto comenzó a hacer fanzines, posteriormente estudió Artes Aplicadas y continuó su formación en la escuela de la Llotja en Barcelona, ciudad en la que tuvo uno de sus primeros contactos con el grafiti.
Había tal cantidad de grafiti en las calles, y tal era la permisividad, que decidí dejar atrás las aulas para recolonizar las calles de la Ciudad Condal. Empecé a pintar por la calle en el año 96 porque me pareció el recurso más económico para promover mi arte. En esa época usaba aerosoles pero, hace unos diez años, decidí usar exclusivamente brochas. Aunque lo hice por comodidad, también es importante deshacerse puntualmente, mediante un ritual, de la frustración inducida por el sistema. Cambiar la herramienta también hizo que cambiase la temáticas, que ahora no están tan vinculadas a la cultura grafiti norteamericana.
Una de las características del trabajo de Mr. Kern es justamente su aparente falta de referentes. Si bien practica el grafiti, sus intervenciones urbanas no se parecen en nada a las de los grafiteros convencionales. Ni por técnica, ni por contenido.
Me flipa el Barroco español tanto como Richard Corben, Simon Bisley, Blutch, Paco Alcazar, MacGyver o El Fary, explica Mr Kern, quien no duda en incluir a algunos de esos héroes en sus obras. Personajes como Elton John, la ganadora de Got Talent Susan Boyle, Isabel II de Inglaterra, o Eva y Adele conviven en sus lienzos con personajes anónimos, y juntos desarrollan acciones que algunos podrían calificar como impropias de una monarca de la Commonwealth. Un recurso que logra que en sus obras se mezcle la sorpresa, la cultura popular, la alta cultura, la revista del corazón y el análisis político internacional, el ¡Hola! y Le Monde Diplomatique.
No sé bien qué efecto puede producir en la mente del espectador. Para mí el uso de personajes públicos en la ficción constituye un recurso fácil para definir un perfil psicológico de manera cómica o caricaturesca.
Tan caricaturesca que, en ocasiones, los interpelados no se lo han tomado del todo bien.
Cuando pinté aquella serie de Eva y Adele, me emocioné y les envié de forma muy inocente por mi parte un mensaje con fotos de los cuadros. Pensaba que me contestarían de manera positiva, pero fue todo lo contrario. Me amenazaron con llevarme a juicio si seguía pintándolas o si difundía las pinturas en las que salían ellas por internet. El problema es que ya era demasiado tarde y, al final, no hicieron nada.
Otra de las características de los lienzos y murales de Mr. Kern, incluidos los de Eva y Adele, es su elemento narrativo. Lejos de limitarse a reproducir una sola acción, sus cuadros cuentan una pequeña historia al igual que sucede en la tradición pictórica clásica. Era cuestión de tiempo, por tanto, que toda esa narración contenida se desbordase y se convirtiera en cómics. Unos tebeos que han entrado en ese medio por la puerta grande. Ni más ni menos que la de la prestigiosa publicación francesa Fluide Glacial.
El cómic es un amor de juventud. De chaval editaba en Francia con algunos amiguitos, un fanzine de tebeos llamado Golith. El logotipo que había dibujado el redactor del fanzine era una copia de logo actual de Fluide Glacial, diseñado originalmente por Gotlib. Por eso, dibujar en Fluide siempre fue un sueño para mí. El dibujante Dominique Berteil me presentó al redactor de Fluide, Lindingre, que me dio la oportunidad de publicar una historia de cinco páginas.
A esa primera historieta de cinco páginas han seguido otras y, más recientemente, un álbum completo. Titulado El caso Alain Lluch, el libro ha contado con la ayuda del guionista Antoine Pinson y ha sido publicado en España por Autsaider Cómics.
Antoine ha ejercido el papel de script doctor para el álbum. Se ha encargado de darle coherencia al guión y ha añadido bromas y chistes. Además de eso, me sostuvo y me animó muchísimo mientras luchaba con el proyecto. Luego, la labor del editor y el traductor de Autsaider ha sido espectacular. Han hecho un trabajo muy finolis de traducción y diseño de las tipografías, hasta tal punto de que me gusta mucho más esta versión que la francesa.
El caso Alain Lluch condensa en forma de cómic todo el estilo artístico de Mr. Kern: la narración secuencial, la profusión de detalles en las ilustraciones, su particular paleta de color y su característica técnica. Hasta el protagonista, Alain Lluch, existe en la realidad, como Eva y Adele, Elton John o Isabel II.
Sí, Alain existe en la realidad. Vive en Creon, una ciudad cerca de Burdeos en Francia. Es un amigo con mucha paciencia. En todo caso y a pesar de todo lo que comentas, el cómic es un laburo de apasionado. Los cómics para Fluide Glacial me permiten subsistir, pero se gana más dinero vendiendo cuadros.
Aunque no dé dinero, el cómic permite explorar otros territorios. Como explicaba más arriba, Mr. Kern es partidario de utilizar diferentes formatos y técnicas para disfrutar de los proyectos y mejorar como profesional. Cambiar el spray por las brochas y la pintura plástica jugó en favor de su técnica como grafitero. Comenzar a utilizar el óleo ha mejorado sus lienzos. Por su parte, los acrílicos se han quedado solo para las ilustraciones. En resumen, cuanta más variedad, mejores resultados, menos monotonía y mayor satisfacción.
Me encanta tener una cierta libertad de discurso y de acción. Es muy saludable pasarse de un soporte a otro. No solo por la calidad del trabajo, sino para la espalda, para las manos, para la vista… En todo caso, el formato grande te permite mucha más libertad en el momento de pintar y a la vez te remunera más.
Hablando de remuneración, es habitual que los grafiteros sean reclamados por marcas de moda, alcoholes o automóviles para utilizar sus trabajos en sus campañas publicitarias o eventos promocionales. Una realidad a la que Mr. Kern no le hace ascos, aunque tampoco sea su principal objetivo.
Si la remuneración es justa, no hay problema en que uno intente destilar un poco de industria en su propio arte. De todas formas, mi principal preocupación ahora es tener tiempo y medios para probar técnicas como la animación, mejorar mi destreza con el óleo y conseguir la fórmula secreta que permita convertir el plomo en oro. Publicado en Visual 192

Texto: Eduardo Bravo

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