MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

No, no fueron 250.000€ por tocar la cornamusa (y la corona)


“Primero colocaron al jefe de gabinete de Sánchez como presidente de Correos, sin tener ni idea del negocio y a razón de 200.000€/año. Ahora se gastan cientos de miles de euros en cambiar el logo para dejarlo igual. Es indignante la forma en la que dilapidan dinero público”. Este es el texto del tuit que publicó Ignacio Aguado, candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid, el cinco de junio.
El Presidente de Correos fue antes gerente de la Federación Española de Municipios y Provincias y jefe del Gabinete de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Es Ingeniero Técnico Informático y licenciado en Derecho. No nos toca a nosotros valorar si tenía o no “idea del negocio”. Pero una cosa está clara: para la descalificación no hay nada mejor que el simplismo. Y así, el candidato de Ciudadanos, como cientos de opinadores y políticos, se apuntan a disparar al diseñador, que cobra mucho y no cambia lo suficiente.
Lo del cambio en el logotipo de Correos ha sido solo una culebra política de verano. Y esta vez le ha salpicado al diseño, pero otras veces es a los transportistas, a los médicos o a los deportistas de élite. Tampoco ayuda que se haya dado una cifra equivocada del coste, que no se dijera que este concurso es del gobierno anterior, o que se trata de un cambio estratégico y estructural enorme y no de tocar un poco la cornamusa. Claro que si los medios cuentan todo esto ya no hay noticia, o la noticia sería esa, que no la hay.
Lo que llama la atención, en este y otros casos, es el efecto contagio que se produce entre los diseñadores. Políticos y periodistas sirven la polémica regurgitada, y las redes se encargan de agrandarla. Hasta ahí, bien. Pero ¿cómo es posible que en los foros de diseñadores y profesionales el nivel de debate sea prácticamente el mismo? ¿De verdad estamos aun en eso de que podrían haber contratado a un tipógrafo que no fuese extranjero? ¿O en lo de que otra vez estos encargos se los vuelven a llevar “los mismos”, como si hubiera miles de estudios con experiencia en programas de identidad de esta envergadura?
El nivel de discusión no puede estar tan bajo entre nosotros. Pero si nos fiamos de lo que leemos en la pantalla del móvil, es así. ¿Y entonces?
Existen otros foros. Las asociaciones lo son. Eventos también, y no los más grandes son los mejores. Los perfiles de determinados diseñadores mantienen un nivel de discusión interesante. Y en otro tiempo algunas webs y blogs fueron lugar de encuentro, aunque eso ha remitido.

Doscientos

Vamos a llegar al número doscientos de Visual. Alguna vez, en el pasado, hemos bromeado acerca de si sería entonces el momento de dar por finalizada la andadura de la revista. Pero de momento, y esperemos que durante mucho tiempo, no sucederá. Hace unos años decidimos que Visual no podía seguir siendo un negocio, porque las revistas tienden a ser un mal negocio, y lo que no estábamos dispuestos era a desfondarnos en la agonía que el mercado impone. Estructuramos de manera distinta el equipo, básicamente dedicándonos a otras labores quienes formábamos el núcleo estable y apostando aun más por los colaboradores externos, que siempre han sido el músculo. No era la intención, pero se ha producido un alejamiento paulatino de la actualidad y el negocio del diseño en los contenidos, y hoy la revista es más pausada, menos encasillada. No hay una estructura previa de contenido redaccional, y cada colaborador dispone de su espacio casi como quiere. Y el resultado nos gusta más. Celebramos estos doscientos y esperamos que haya doscientos más. Publicado en visual 199

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