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Sombras, cartas y reflejos


los_steinbergLa editorial Media Vaca ha publicado ahora en España los libros Cartas y Reflejos y sombras, de Saul Steinberg. Reflejos y Sombras es un libro de memorias y comentarios se basa en una serie de conversaciones que Steinberg mantuvo en su casa de campo con su amigo Aldo Buzzi. Fue Buzzi quien se empeñó en llevarlo adelante venciendo las reticencias del artista. Aunque Steinberg decía que es la obra lo que importa y que sobran las explicaciones, el libro, nos descubre a un narrador brillante e ilumina facetas poco conocidas del artista.
Cartas a Aldo Buzzi, aunque distinto e independiente, es hasta cierto punto complementario de Reflejos y sombras. Contiene la correspondencia enviada por Steinberg a Aldo Buzzi.Tal como afirma en el prólogo Buzzi, responsable de la selección y autor de las notas que acompañan al texto, las cartas de Steinberg pueden leerse como un verdadero diario: un diario que abarca un largo período de tiempo y que sólo se ve interrumpido por la muerte del artista. Publicado en Visual 162



¿Cuál es la razón por la que os decidisteis a publicar a Steinberg y cuánto tiempo tardasteis hasta que el proyecto se hizo realidad?
Conocimos los libros originales, publicados por la editorial italiana Adelphi, en el momento de su aparición, en 2001 y 2002. Desde entonces iniciamos el proceso de compra de derechos, que ha resultado bastante azaroso. En 2006 escribimos a la agencia que representa los derechos del autor, pero no recibimos respuesta de su parte hasta mucho tiempo más tarde; después contactamos con la Saul Steinberg Foundation. Los libros vieron la luz en 2012.
Saul Steinberg es una referencia fundamental en el mundo del arte, no solamente para dibujantes, ilustradores o diseñadores, sino para cualquier artista, sea cual sea su especialidad. En mi opinión, su trabajo se conoce de una manera muy fragmentaria, lo que impide considerar su verdadera importancia. Estos dos libros son una magnífica introducción al artista y a su obra. En realidad, son libros que pueden ser disfrutados por todo tipo de lectores, al margen de sus intereses o conocimientos artísticos, porque tratan de la vida de las personas y están llenos de observaciones inteligentes y divertidas.
A pesar de su importancia y de que algunos de sus trabajos se publicaron en La Codorniz, Steinberg no es un autor muy conocido en España. ¿Fue eso, en algún momento, un inconveniente a la hora de editarlo aquí?
El hecho de que algunos dibujos suyos aparecieran en La Codorniz es meramente anecdótico. Su influencia principal se produjo sobre todo como consecuencia de sus colaboraciones para The New Yorker, especialmente por sus cubiertas, y también gracias a las recopilaciones de sus dibujos en forma de libro desde fecha tan temprana como 1945. Steinberg no es hoy un autor muy conocido por los artistas de las generaciones más jóvenes, pero su influencia fue decisiva en la formación de muchos artistas que hoy consideramos como maestros. Ese desconocimiento sería en cualquier caso la razón que justificaría su publicación, más que un inconveniente.
Vuestra edición de Cartas se completa con 17 postales de tema steinberguiano. ¿Cómo surgió la idea de hacerlo así? ¿Crees que es eso lo que hace que el libro sea más mediavaqueño que otras ediciones del mismo?
Esas postales que nos cruzamos Carlos Pérez y yo pretenden ser un guiño al lector y creo que no se salen del espíritu del libro. Descartado el tono solemne y doctoral, llegamos a esta solución de una manera espontánea. Carlos, especialista en ilustración gráfica y seguidor apasionado de las vanguardias históricas, es, como yo, un gran admirador de Steinberg. Los dos somos buenos amigos y, en la viñeta que nos retrata, Carlos nos ve a ambos como Mr Gallagher y Mr Shean, los famosos artistas de vodevil.
Aunque es cierto que esta edición de Reflejos y sombras tiene más contenido gráfico que Cartas e incluso que la edición original de Reflejos, lo cierto es que en ambos libros abunda el texto en comparación con la imagen. ¿Qué hizo que os decantaseis por publicar la parte más autobiográfica de la obra de Steinberg en lugar de la faceta más gráfica y que, en principio, podría tener mejor acogida entre el público?
Inicialmente, nuestro proyecto contemplaba la publicación de tres libros: los dos libros de memorias (Reflejos y sombras y Cartas a Aldo Buzzi) y un tercero que reuniría una selección de obras del artista de distintas épocas. Ese tercer libro, de alguna forma, ha sido sustituido por la parte gráfica incluida en Reflejos; la propuesta de utilizar esas imágenes ligadas al texto autobiográfico, sin embargo, no fue nuestra, sino que fue sugerida por la Saul Steinberg Foundation. Ese tercer libro de Steinberg que proyectamos, y que se iba a llamar Bazar, fue desde el principio un problema, porque es muy difícil resumir la obra de este autor en una serie muy limitada de trabajos: su obra es extensa y variada y gran parte de ella (por ejemplo, sus creaciones tridimensionales) es muy desconocida para el gran público. Viendo ahora los libros terminados, creo que la decisión que tomamos fue acertada.
Las cartas entre Buzzi y Steinberg demuestran la enorme curiosidad de Steinberg por todos los temas, especialmente los culturales, como la literatura y la pintura, o los viajes. ¿Hasta qué punto son importantes esos textos para entender su obra? ¿Una de las grandezas de Steinberg como autor es esa capacidad para destilar esa llamada alta cultura en viñetas para todos los públicos?
Hay todo tipo de lectores, así es que no sé qué contestar. No creo que los textos sean necesarios para entender su obra, que se defiende sola. Estamos acostumbrados a que se nos ofrezca siempre la obra artística ya etiquetada y empaquetada, lo cual en muchos casos sólo sirve para esconderla. Estos libros no hablan de obras de arte sino del artista que las hizo. No hay duda de que es importante conocer la época y las situaciones que vive el artista, así como el resto de sus circunstancias (como dijo aquel), y gracias a las Cartas podemos saber incluso lo que le gustaba comer a Steinberg; pero por más detalles que sepamos, no conoceremos mejor su obra. Bueno, esa es la gracia.
En el texto final de Reflejos se narra la trayectoria profesional de Steinberg y se suceden nombres como Mosca, Guares-chi, Hugo Pratt, H. G. Oesterheld, Oski, Charles Addams… Como vosotros decís en ese texto al hilo de otras experiencias vitales de Steinberg, ¿era el mundo antes tan pequeño o es que estaban siempre en el lugar donde ocurrían las cosas?
En teoría, el mundo de hoy está más interconectado. Es más sencillo acceder a las creaciones de los artistas, de los escritores, de los cómicos, de los músicos. En la práctica, tantos estímulos llegan a resultarnos molestos y la superabundancia de información hace que no distingamos entre lo que es genuino y tiene verdadero valor o lo que es una imitación o el fruto de una moda pasajera. Los artistas, antes, no vivían en la metrópoli con todos sus recursos, venían de la aldea, de la escasez; y cuando se dirigían a la ciudad buscaban a sus iguales, porque era necesario comprobar que lo que uno había aprendido en su trabajo en soledad era apreciado por quienes uno sospechaba que sabían hacer bien las cosas. Hoy eso también ocurre, claro, pero han cambiado las expectativas y han cambiado los escenarios: no es lo mismo encontrarse en un taller, en una montaña, en un bar al salir del Salon des Indépendants o en Valencia en Fallas.
¿Es la figura de Steinberg prototipo de ese artista estrechamente vinculado al siglo XX y sus acontecimientos históricos? ¿Podría existir un nuevo Steinberg no ya sin el ascenso del fascismo y una Segunda Guerra Mundial sino sin una edad dorada de la prensa?
Es difícil escapar al tiempo que te ha tocado vivir. Como individuo, a Steinberg le marcaron esas circunstancias históricas (y geográficas). Como artista, quizá no le afectaran en la misma medida que a otros contemporáneos suyos. Tuvo la maravillosa lucidez de no renunciar a ninguna influencia y no perjudicaba su juicio sobre el arte el que la pieza estimada figurara en un museo nacional o en el escaparate de una pastelería. Su curiosidad se extendía a toda la historia del arte, desde los egipcios a los cómics (que, según algunos teóricos, inventaron los egipcios); en ese amplio espacio protagonizado por todas las producciones artísticas humanas, plantó su tienda de campaña. Visto desde la perspectiva del tiempo presente, nuestro Steinberg es otro distinto del de 1939 o 1960; cada vez que nos enfrentemos a una obra suya, es posible que encontremos un Steinberg distinto. En su caso se da la paradoja, además, de que han llegado hasta nosotros, sobre todo, sus dibujos reproducidos en prensa, aunque él exploró todo tipo de posibilidades artísticas y produjo un buen número de murales, objetos y acuarelas destinados a ganarle fama. Bien, ¿y cuándo no ocurre de esa manera?
¿Tenéis previsto publicar otros libros de Steinberg en el futuro?
Nos encantaría, nos encanta el futuro.

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