MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Tresillo


La RAE se creó para limpiar la lengua (puede estar sucia), fijarla (es inestable), y darle esplendor (no siempre brilla).
A principios de los 60 se importó en Italia desde Inglaterra la palabra design (pronúnciese “disain”) y la pseudoprofesión de designer cundió. Traducida al español como “diseño”, los intelectuales y los plumillas (a los que siguieron en tromba los políticos) se han empeñado en usarla cada vez con más frecuencia para definir qualquier cosa proyectada: se diseña una guerra, un producto farmacéutico, una estrategia económica, una estafa… Vicio del que nunca jamás nos libraremos: lo que tenía en el orígen anglosajón del término un significado simple (dibujo), pasó a ser una ideología, difusa, borrosa, desenfocada, objeto de confusión y de chanzas: —la frase clave para tirar tejos en la movida madrileña de los 80, era “¿trabajas o diseñas?”. Publicado en Visual 161

Lo que antes se llamaba dibujo publicitario pasó a llamarse diseño gráfico; la decoración, diseño de interiores; y el proyecto de objetos, diseño industrial.
La lengua no es inocente, su evolución responde a necesidades funcionales de comunicación derivadas de la Economía: en un coito satisfactorio no hay lengua (o sí…) sino grito primal, imposible de codificar con reglas que no sean las de la representación pornográfica cuya gramática no exige mucho. En cambio, la lengua impuesta por el dominio industrial exige una especialización acelerada, deformación continua de efectos sociológicos devastadores: a nadie se le ocurre definir a un arquitecto como “diseñador de casas”, o a un ingeniero como “diseñador de cosas”, o a un urbanista como “diseñador de lugares”, pero sí se le permite a un neoartista conceptual definirse como “diseñador de espacios”, o “diseñador de eventos”.
La mención de la Economía no es un capricho. De las tres disciplinas antes nombradas (diseño gráfico, de interiores, o industrial) solo dos requieren un control del Estado: un arquitecto estrella, rey del mambo, puede practicar las tres disciplinas sin ningún impedimento legal aunque no tenga ni idea de tipografía. En su profesión específica (levantar) no puede prescindir de ingenieros, de arquitectos técnicos (antes aparejadores), o de geólogos, pero sí de diseñadores gráficos.
Un diseñador de interiores tendrá que haber pasado por un filtro para legalizar sus proyectos y hacerlos aprobar por la burocracia estatal, autonómica o municipal: tener un título y estar colegiado, pero nadie le impedirá que planifique y diseñe el logotipo, la señalización, la rotulación y las bolsas de una red de tiendas franquiciadas de ropa.
Un diseñador industrial puede improvisarse: “Empecé haciendo camisetas cojonudas, ahora hago sillas con cáscaras de huevo y lámparas con faros de coche del desguace, guay tío, todo muy ecológico”. Aunque si trabaja en serio con la industria necesitará conocimientos que le permitan dialogar con los técnicos de la empresa para la que trabaje, y dependerá de los costes que impliquen la realización de sus ideas.
Un diseñador gráfico no depende de ningun condicionante estructurado; aunque el grado sea una opción en bellas artes y proliferen las escuelas que ofrecen enseñanza superior, másteres, Erasmus, bolsas de trabajo y prácticas tuteladas en empresas, cualquier aficionado con un PC puede hacer diseño gráfico para cualquier cosa, basta cotizar como autónomo (o no, y cobrar en negro), promocionarse en el ambiente, bajar precios e ir de artista por la vida con un desconocimiento total de la profesión (y ya no digo del oficio). El diseño gráfico no tiene reglas fijadas por nadie, por ello proliferan los concursos abiertos y no remunerados, ya sean institucionales o privados, dirigidos a estudiantes (en el mejor de los casos) o a todo dios (en el peor).
Alguna razón habrá. Quizá resida en la ausencia para los grafistas de la figura jurídica de Responsabilidad Civil. A un diseñador de interiores (como a un arquitecto) si se le derrumba el techo de una tienda y mueren un par de clientes, se le exigirán responsabilidades. Un diseñador industrial, si hace un juguete con materiales tóxicos, no será del todo responsable –será el fabricante quién cargue con el mochuelo–, pero probablemente tendrá que comparecer ante el juez con el consiguiente mal rollo que esto conlleva. En cambio un cartel no ha matado nunca a nadie, si no es por inducción llamando a las armas. O acaso una caricatura de Mahoma que prende la mecha del fascismo islamista. Hay una diferencia casi metafísica entre trabajar con dos o con tres dimensiones.
En Italia, el término grafico se resistió al de graphic designer. Aquí se intentó conservar el equivalente “grafista” en lugar del odiado “dibujante publicitario”, pero lo de “diseñador gráfico” ha prevalecido hasta el punto en que colegas del otro lado del charco me pregunten qué significa “grafista”.
Propongo que a los ilustradores se les llame “diseñadores de dibujos”.

Plausive

Suscríbete

rss

Entradas recientes

Cheap Synthroid

Synthroid is especially important during competitions and for rapid muscle growth. No prescription needed when you buy Synthroid online here. This drug provides faster conversion of proteins, carbohydrates and fats for burning more calories per day.

Cheap Abilify

Abilify is used to treat the symptoms of psychotic conditions such as schizophrenia and bipolar I disorder (manic depression). Buy abilify online 10mg. Free samples abilify and fast & free delivery.