El bicentenario de la Constitución de Cádiz ha tenido la desgracia de caer en el peor de los escenarios económicos que ha vivido Europa en los últimos tiempos. A pesar de ello, diferentes exposiciones han querido divulgar la importancia de la Pepa. Dos de ellas abordan esta carta magna desde puntos de vista diferentes: la imagen y la palabra. Publicado el Visual 159
El año 2012 fué el del bicentenario de la Constitución de Cádiz. Un hito en el desarrollo social y político de nuestro país, que tuvo una clara influencia en el constitucionalismo americano de los años veinte, además de en varias constituciones europeas y, gracias a la cual los habitantes de las colonias españolas tuvieron por primera vez la consideración de ciudadanos de una monarquía parlamentaria y constitucional.
Sin embargo, y a pesar de su trascendencia, “la Pepa” no es del todo bien conocida por el conjunto de la población, hecho que las instituciones han querido remediar a través de diferentes actividades divulgativas realizadas a lo largo del año, independientemente o a pesar de la crisis que nos asola.
Una de esas propuestas es la muestra 18+12, organizada por Acción Cultural Española y enmarcada en el programa 1812_2012. Una mirada contemporánea, y cuyo objetivo, más allá de lo meramente conmemorativo, era reflexionar sobre la importancia de esa carta magna a través de una forma de expresión contemporánea a aquella: la ilustración.
“La ilustración satírica y política creció en el siglo XIX en periódicos y revistas en paralelo al auge de la burguesía y el liberalismo, convirtiéndose, para algunos teóricos, en uno de los signos de identidad de la Revolución Industrial por su novedosa capacidad de transmitir de forma masiva ideas y acontecimientos –explica Jorge Díez, comisario de 18+12–. Esta exposición es también un homenaje a un medio que nació con un papel auxiliar y que ha sido injustamente considerado como un arte menor”.
Por esa razón y sin renunciar a ampliar lo más posible el abanico de estilos y técnica de los autores, Díez optó por poner el acento en la actitud crítica e innovadora de las trayectorias de los elegidos.
“Mi intención era arrojar una mirada crítica desde las prácticas artísticas contemporáneas de conceptos como derechos, libertades, ciudadanía y participación, contrastándolos con la realidad actual, es decir, con las reivindicaciones de la primavera árabe o del 15-M y con el propio entorno geográfico, social y político de cada autor –explica Díez–. Eso fue lo que les pedí a todos los ilustradores participantes, además de proponerle a cada uno como punto de partida un artículo concreto de la Constitución de 1812, no para que lo ilustraran sino para abrir distintas opciones a la hora de enfrentarse a esos conceptos generales mencionados anteriormente. Asigné los artículos según la temática que me parecía más adecuada para cada autor o autora y a varios de ellos el mismo artículo para que hubiera distintas aproximaciones. También debía haber un cierto equilibrio entre autores españoles y latinoamericanos, e igual en cuanto al género. Para ello utilicé el año de “la Pepa” y decidí que serían 18 españoles, 12 latinoamericanos, 12 mujeres y 18 hombres, de donde procede el título 18+12, junto con el intento de reflejar el espíritu de comunidad iberoamericana”.
Esa vocación transatlántica estuvo siempre presente en la exposición, no solo en lo que se refiere a la selección de los autores, sino también al diseño de la misma, pensado para su futura itinerancia por países de Iberoamérica.
“Desde el principio pensamos que debíamos hacer distintos diseños expositivos en función del espacio donde se iba a mostrar –continúa Jorge Díez–. A la vista de los treinta trabajos finales, los organicé en varios ámbitos por afinidades temáticas o estilísticas y le pedí al historiador Manuel Chust que los comentara brevemente desde el punto de vista de los contenidos de la Constitución de Cádiz. Con estos comentarios y con fragmentos de mi texto para el catálogo, fuimos punteando y construyendo el recorrido expositivo, que se completaba con los bocetos y una breve reseña biográfica de cada autor.
Para la itinerancia latinoamericana se ha diseñado una versión simplificada y, por otro lado, se ha hecho otra versión para calle en función de los soportes de que dispone AC/E y que recorrerá diferentes ciudades españolas”.
Si bien la producción de este tipo de exposiciones suele salir a concurso, el diseño de las mismas acostumbra a ser un encargo de confianza del comisario quien, en esta ocasión, eligió a Jesús Moreno y Asociados.
“A la hora de abordar el proyecto había dos condicionantes importantes –explica el propio Jesús Moreno–. Por un lado, el económico, que es fundamental y más en los tiempos que corren y, por otro, el primero de los espacios en los que se iba a mostrar, concretamente la sala del Museo ABC, de grandes dimensiones y a la que se accede descendiendo desde la cota superior. Esto generaba un problema de escala, que se trató de resolver y utilizar en beneficio de la muestra ‘estirando’ en altura el espacio expositivo y diseñando unos elementos verticales que se elevan aprovechando así toda la dimensión de la sala. También se procuró utilizar el equipamiento ya existente, concretamente vitrinas que recorren el perímetro y que se transformaron en cajas de luz con la intención de generar otro recorrido exterior, en cierto modo independiente
En el montaje se emplearon materiales muy económicos y ligeros, sobre todo madera y dibond para las impresiones, que permitieran solventar una hipotética itinerancia de la exposición, además de cumplir una función estética, ya que la madera es un material cálido y neutro que, en este caso, acompaña muy bien a los carteles de cada autor”.
Diseñar una exposición es una actividad muy semejante a la de traducir. En lugar de volcar de un idioma a otro, los responsables del diseño convierten los contenidos determinados por el comisario de la misma en elementos expositivos que, posteriormente, se ordenan el espacio (o viceversa), aunque como en todo, siempre hay excepciones.
“Esta exposición es especialmente interesante porque el encargo partía de un trabajo previo, una publicación, desarrollado por el propio comisario y Pep Carrió, que recogía distintas acciones elaboradas por artistas por toda España para conmemorar el bicentenario de “la Pepa”, así como las interpretaciones de los ilustradores a partir de artículos de la misma.
De esta manera, tenemos una publicación y un trabajo previo que, en cierto modo, podría coincidir con lo que sería el catálogo de la exposición, pero generados con otros criterios distintos a los expositivos. El diseño debía adaptar todo esto a una realidad expositiva adecuada y, a la vez, mantenerse dentro del lenguaje común a todo el proyecto que Jorge Díez venía desarrollando. Por eso se intentó que, de alguna manera, cada elemento funcionase como la doble página de esa publicación originaria. Es decir, otra vez la noción del diseñador expositivo como traductor pero en este caso de unos contenidos y un diseño gráfico”.
18+12 permaneció en el Museo ABC hasta el pasado mes de junio. En septiembre, una versión pensada para la calle comenzó su periplo por España en Astorga y Palencia y actualmente, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) está coordinando la itinerancia iberoamericana.
“Los carteles son los grandes protagonistas de esta exposición. Siempre pensamos en recuperar la escala de los carteles urbanos de formato grande como Mupis –explica Jesús Moreno–. En el Museo ABC, y gracias al elemento diseñado, los carteles quedaban por encima de la gente y nunca se tapaban. En la versión de calle el tamaño permite que también destaquen”.
Aquellos que a pesar de tantas facilidades no consigan lugar y fecha adecuada para disfrutar de la exposición, pueden hacerse con el catálogo e incluso consultar la página web de AC/E (www.accioncultural.es) en la que encontrarán las ilustraciones de 18+12, así como las micro piezas de vídeo y otras acciones realizadas a propósito de las intervenciones artísticas del proyecto 1812_2012. Una mirada contemporánea.
Tras la imagen, la palabra
La crisis económica ha reducido considerablemente los presupuestos que las instituciones públicas destinaban a exposiciones y actividades culturales. Eventos que otrora hubieran disfrutado de una extraordinaria inversión, tanto en lo referente a la promoción como a los medios para desarrollar esos proyectos, como las diferentes actividades destinadas a conmemorar la constitución de 1812, han sufrido grandes recortes hasta el punto de que, muchas de ellas, han pasado desapercibidas para su principal destinatario: el público.
Es, por tanto, momento de destacar algunos de esos trabajos que, además de por su contenido, han sobresalido por su buen diseño expositivo, realizado con más voluntad que medios.
Junto con la muestra de 18+12, que aborda “la Pepa” desde el punto de vista de la imagen, ha destacado 1812. El poder de la palabra, que hace hincapié en la importancia que el debate y el intercambio de ideas entre América y España tuvieron en el nacimiento de la constitución gaditana.
Una muestra que narra la actividad de los diputados de ultramar que formaron parte de las cortes de Cádiz desde 1808 hasta las primeras constituciones americanas tras la independencia de la metrópoli.
Con el asesoramiento histórico de Manuel Chust y el diseño expositivo de Enrique Bordes, la exposición utiliza un código de colores para trazar los recorridos trasatlánticos de los protagonistas –siendo el color oro el correspondiente a los realistas y el azul a los parlamentaristas– y, entre sus piezas, destacan corpóreos, animaciones o textos dramatizados –bajo la supervisión de Natalia Dicenta– que transmiten a los espectadores ese elemento que da nombre a la exposición: la palabra.




