En un número de Visual aparecía un artículo de Xènia Viladàs sobre el Slow Design. Nos contaba cómo surge como parte y evolución del movimiento Slow, que empezó a cobrar nombre a través de la famosa Slow Food. Comparto la opinión de Xènia respecto a la importancia de tomar conciencia sobre el trabajo y la de la necesidad de localizar las materias y procesos productivos.
Como también comparto su desesperación por las dificultades que supone hacer
algo slow en este mundo que va a toda hostia.




