Como decía en el artículo ¿qué nos aporta el diseño? (I), no está claro que la empresa decida si invertir o no en diseño guiándose solamente por indicadores puramente financieros como la tasa de retorno sobre la inversión. Y esto es así, no porque el diseño tenga unas características peculiares que lo hacen distinto a los demás inputs que utiliza la empresa para llevar a cabo su actividad, sino porque los propios objetivos corporativos son los que han cambiado.




