“REGALA DISEÑO”, proclama el escaparate de una tienda estos días en Barcelona. La verdad es que como reclamo publicitario no es que sea muy sutil que digamos; pero como lema, diría que está haciendo fortuna, a juzgar por cómo se está remunerando el diseño últimamente.
En síntesis hay tres grupos de depredadores del diseño: en primer lugar, las propias escuelas (o ciertas escuelas) y además de éstas, o animadas por éstas, la Administración por un lado y las empresas por el otro.
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