En 1859, Ildefonso Cerdà, urbanista, político, ingeniero, arquitecto y economista, acometió un plan de reforma y ensanche de Barcelona que transformó completamente la ciudad. Un proyecto de repercusión internacional que solucionó muchos de los problemas de una ciudad en expansión y asentó las bases de las modernizaciones a las que la Ciudad Condal debería enfrentarse en el futuro.
De esta forma, y apenas superada la primeramitad del siglo XIX, Cerdà desarrolló un urbanismo visionario en el que tenían cabida innovaciones aún por venir, como la aparición de los automóviles y sus necesidades a la hora de circular por los viales. Publicado en Visual 143




