En pleno siglo XXI, las técnicas artesanales sobreviven a duras penas, arrinconadas no sólo por los nuevos equipamientos, sino por la urgencia y abaratamiento de costes, principios rectores de la economía globalizada.
Unos de los oficios más castigados por esta revolución tecnológica es el de cartelista cinematográfico, prácticamente desaparecido en lugares como Europa y Estados Unidos pero pujante hasta hace relativamente poco en países como India cuya industria cinematográfica es una de las más importantes del mundo. Publicado en Visual 144




