Hemos sido unos ingenuos. Cuando en el BOE hace unos meses leímos que el DDI se integraba en la empresa nacional de innovación ENISA, nos lo creímos. Era una noticia de esas que no se sabe si son buenas omalas. A algunos nos llamó la atención que la noticia no apareciera en la web de ENISA. En la del DDI, una escueta nota de menos de cien palabras. Pero en nuestra ingenuidad, no le dimos importancia. Al fin y al cabo, lo atríbuimos a la desidia con que trabajan la comunicación en muchos organismos públicos.
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