Desde finales del mes de septiembre, unos esqueletos de tamaño descomunal ubicados en los vanos que dejan las columnas situadas en la fachada del edificio del Instituto Cervantes parecen reírse de los peatones y automovilistas que van y vienen por la calle de Alcalá. Sin embargo, a lo que en realidad se dedican esas cariátides de hueso es a anunciar México Ilustrado. 1920-1950, exposición itinerante que, tras pasar por el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad y antes de visitar otras plazas como las sedes del Instituto Cervantes de Praga, Berlín y el Centro Cultural de España en México, recala en la capital hasta el mes de enero de 2011. Publicado en Visual 147




