Su primera exposición individual sirvió para que muchos descubrieran uno de los más prometedores ilustradores del panorama actual. “Pirañas huecas: ilustración en lata” se inscribió dentro del marco de “La incubadora del FAD”, un interesantísimo proyecto de ayudas y promoción a jóvenes con talento. Iván Bravo presentó allí una colección de objetos e ilustraciones que hicieron levantar las cejas a más de uno: robots que recogen flores, zapatos con alfombra roja, iconos del pop que no quieren ser iconos… Su trabajo es de esos que obligan a la neurona ociosa a ponerse en movimiento.




