MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Bolonia y los diseñadores


No nos toca a nosotros aventurar si el Espacio Europeo de Educación Superior, ese que resultará del Proceso de Bolonia, será bueno o malo. Intrínsecamente no es peor ni mejor que lo que hay, y todo dependerá de cómo se articule y se desarrolle.

Sobre el papel algunas ventajas son obvias, en la medida en que agiliza las estancas estructuras docentes, que se verán obligadas a ser versátiles, cambiantes y competitivas. Y sin embargo, por ello mismo sugiere recelos. En realidad lo que se cuestiona son los dos modelos que han convivido en los últimos años: por un lado, una universidad muy enfocada a la salida al mercado laboral, a las necesidades de las empresas; en segundo lugar, un modelo mucho más enfocado a la investigación y al conocimiento. Aunque posiblemente resulte ser más un tópico que una realidad contrastable, tendemos a identificar dichos modelos con la universidad privada y la pública.

No es el mejor panorama para la irrupción de los nuevos estudios de diseño, que presentan incógnitas por resolver. Como quiera que el tema es complicado y a todos nos suena pero lo desconocemos en profundidad, para este número encargamos a Raquel Pelta que desgranara en un artículo la situación. Es un trabajo minucioso que aporta las claves para conocer la compleja realidad actual y, sobretodo, que plantea cuestiones e incógnitas que no deberían dejarse en el aire.

Por un lado, peligra la especialización del profesorado, donde el peso específico de profesionales de primera línea generosos y con vocación docente ha sido y es ejemplar. Por otro, la situación en la que quedarán los profesionales con ejercicio y estudios anteriores al nuevo modelo: se hace imprescindible una vía de homologación. No es una reivindicación egoísta de la “vieja guardia”, no se trata de un enfrentamiento generacional; en realidad el beneficio mayor sería para el sistema docente y los alumnos, que de lo contrario tendrán que renunciar a esa masa docente formada en la praxis y sin la que la formación quedaría sesgada.

Es importante además hacer hincapié en la complementariedad de estos nuevos estudios con los existentes, porque no son excluyentes. Las nuevas titulaciones no pueden ser una barrera para la práctica profesional, al contrario, ofrecen una posibilidad más para el acceso a la actividad del diseño, un nuevo nivel de capacitación interesante pero que no ha de convertirse en el único válido. Como variopintas son las necesidades en las empresas y en los estudios, lo han de ser los perfiles de los nuevos profesionales.

Plausive