El fin de la Primera Guerra Mundial supuso también el fin del Imperio Austrohúngaro y la aparición de diferentes estados, entre ellos Checoslovaquia, república que se declara independiente el 28 de octubre de 1918. Esta nueva situación política sumerge a la sociedad checa en un mar de optimismo y esperanza que, entre otros, se manifiesta en el ámbito cultural. Una de las ciudades más activas del momento es Praga. En los alrededores del Café Unión de la capital, se dan cita los más importantes intelectuales y agitadores culturales de la época.
Entre ellos se encuentra Václav Polácek (1898-1969) quien, junto a un círculo
de amigos íntimos, decide poner en marcha una editorial capaz de publicar literatura de calidad con un excelente acabado tipográfico y buena encuadernación. Con esa filosofía, nace en 1922 la editorial Druzstevni Prace (Dp). Publicado en Visual 133




