Hace poco comentaba con algunos amigos que el trabajo de un dibujante de cómic es uno de los más complejos que conozco.
En primer lugar, para contar historias, hay que tener la gracia y la estructura mental de un guionista, de un escritor: hay que tener habilidad para manejar personajes, saber ahondar en ellos (hacer que sean “tridimensionales”, que tengan profundidad), prever sus comportamientos, situaciones y relaciones entre ellos. Publicado en Visual 144




