Si hay una gráfica realmente en movimiento, viva y en constante evolución esa es la gráfica que aparece en los espacios públicos. Espacios inundados habitualmente por la publicidad, por los rótulos comerciales, o por carteles de eventos y fiestas varias, que se mezclan con el grafiti, que ha pasado en los últimos años de ser un movimiento marginal a convertirse (de la mano de artistas como Banksy, por ejemplo) en obras de arte que incluso se llegan a subastar y comercializar en reputadas salas de arte. Pero ante todo es también una forma de activismo, de comunicación cultural, social y política que trasciende la mera firma grafitera para transformar el espacio urbano en diferentes espacios con significados en sí mismos. Publicado en Visual 142




