MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Este trabajo me mata. Grafismos del pasado


Reconozco pertenecer al 90% de diseñadores gráficos que hace un año no tenía ni idea de lo que significaba la palabra esqueuomorfismo. Entraba, por tanto, en el 99’9% de la población general que jamás había oído el palabro de marras hasta que Apple lo incorporó a nuestras vidas a través de las gráficas del iPhone.
No conocía la palabra, pero sí me había afectado el concepto en mi vida profesional. Hace años me hinché a preparar cedes interactivos y webs con PageFlip, un engendro del diablo que mediante Flash y actionscript emulaba un libro en pantalla, para que el usuario pasara las páginas a golpe de ratón. El software era pesado, por lo que ralentizaba y sobrecargaba las webs donde lo alojabas, amén de algunos problemas más. Sin embargo, podías dar por hecho que el cliente lo aceptaría jubiloso, por lo simpático de tener un libro virtual donde hay que arrastrar las hojas como en uno físico. Publicado en Visual 163


Años después me entero de que más o menos eso es el esqueuomorfismo: la ornamentación replicando elementos que tenían un sentido práctico en la pieza original. O dicho de otro modo: usar anacronismos gráficos como ornamentación.
No hay duda que, como usuarios, nos sentimos seguros con aquello que ya hemos experimentado. Los resultados de esa experimentación nos dan confianza en que las cosas funcionarán exactamente como lo han hecho en otras ocasiones, y nos hacen sentirnos dueños de la situación. Cuantas más veces hemos tenido la experiencia, más necesitamos que el entorno se repita.
A mí me da igual que las notas del iPhone sean una pantalla en blanco o tengan un fondo que asemeje un cuaderno de rayas con margen, pero mi padre seguro que se siente más cómodo con el segundo. No tiene mucha experiencia digital, y aún así al abrir la aplicación sabe exactamente para qué sirve, lo que se le pide y como usarlo. Apple acaba de fidelizar a un sesentón que no se siente muy cómodo con las nuevas tecnologías.
Justo en el otro extremo está mi hijo, que aún no tiene dos años y ya ha tenido entre sus manos smartphones, tablets y ordenadores. Sólo hay que desbloquearle el teléfono para que él seleccione la aplicación que quiere, vea sus series favoritas o cotillee las fotos que ha hecho papá. Lo que no ha visto en su vida es un cuaderno rallado, pero cuando vea uno pensará que se parece a eso que usa el abuelo en su teléfono.
Uno de los primeros símbolos que aprendió a reconocer fue el botón de play, otro anacronismo gráfico que nació con los magnetoscopios a mediados del siglo pasado, y que indica la dirección del movimiento de una cinta. Una acción que él ya no verá, pero cuyo símbolo aún no ha sido superado para identificar la palabra “reproducir” ¿Cuántos años más será necesario una punta de flecha señalando hacia la derecha para evocar el concepto “comenzar la reproducción de un video o audio”? ¿bastará con que desaparezcamos los que vivimos el movimiento de las cintas, o mi hijo y su generación lo adaptarán, aunque ya nadie sepa de donde procede?
Algo similar sucede con el hecho de pasar las fotografías almacenadas. No creo que el desarrollador de la primera aplicación lo pensase, pero es un hecho que en todos los smartphones siguen la misma dinámica: a la izquierda lo más antiguo y a la derecha lo más reciente. En este caso es un patrón heredado de la escritura occidental, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, que nos hace pensar a todos los occidentales en líneas de tiempo donde el pasado está a la izquierda y el futuro a la derecha. ¿Qué hubiera pasado si la primera aplicación la hubiese desarrollado un árabe, o un chino? ¿hubiese alterado nuestra comprensión del teléfono, o lo hubiésemos adaptado como lo habitual en ese medio?
Cada generación de diseñadores tenemos la oportunidad de influir –levemente– en nuestro tiempo. A través de la gráfica publicitaria, de la iconografía o de la adaptación del mundo a la tecnología que nos ha tocado vivir. Aunque sólo sea como ejercicio, es un buen momento para pensar en los grafismos que usaremos en los próximos años ¿Hay un símbolo para play que muestre mejor esa acción y se adapte a todas las culturas e idiomas? ¿Cuál es el mejor símbolo para “avanzar” o “retroceder”? Podemos crear iconos que pueda entender cualquier niño de cualquier lugar del mundo? ¿Cómo será un botón genérico de “compartir en redes sociales”?
El tema da para unas cuantas tardes y muchas cervezas. Si os animáis, contad conmigo.

Texto: Nano Trias

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One comment on “Este trabajo me mata. Grafismos del pasado

Hay un interesante debate que creó p j nori sobre el icono «guardar»

se llega a la conclusión de si muchos iconos son incluso necesarios. Guardar por ejemplo ya ha desaparecido de google docs bajo el concepto «todo seguro»

disfrútalo majo http://branch.com/b/redesigning-the-save-symbol-let-s-do-this

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