Dice la RAE que un “hamo” es un anzuelo de pescar. Con ese curioso nombre nació en Barcelona un formato para compartir ideas e inquietudes, a la vez que espacio laboral, que poco a poco se ha transformado en un sólido estudio en constante crecimiento. Eso sí, que a nadie se le ocurra pronunciar “jamo”. “Encontramos el nombre durante un brainstorming con un diccionario de sinónimos.
Nos gustó su fonética, su significado semi oculto y el hecho de que tuviese cuatro letras. Aunque la gran mayoría de gente nos llama ‘jamo’, pronunciando la hache”. Con el abandono de Luis Villanueva, que retomó su vida en Donosti, el quinteto que echó a rodar el proyecto hace poco más de un lustro quedó reducido a un trío. El trabajo de Iván Caño, Borja Fusté y Pablo Sánchez sorprende por su radical frescura. Publicado en Visual 143




