MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

La profesionalización de la actividad creativa


Uno de mis caballos de batalla recurrentes, en el ejercicio de mi trabajo de asesoramiento jurídico con mis clientes del mundo de la creación (normalmente creadores, personas físicas, o pymes que llevan a cabo actividades creativas), es su profesionalización. Una y otra vez me encuentro con profesionales de la creación (empresas y autónomos) que descuidan completamente los aspectos profesionales, empresariales, etc, con lo cual sufren perjuicios económicos y molestias que les impiden desarrollar su tarea fundamental que es la creación. Y así resulta frecuente, por ejemplo, y tengo varios asuntos sobre mi mesa para su resolución, que los creadores tengan problemas y sanciones con Hacienda. Pero no problemas como los que podemos tener todos relativos a una operación concreta mal enfocada. No. Suelen ser problemas de bulto, como no presentar declaraciones tributarias o presentarlas totalmente defectuosas por realizarlas ellos mismos sin tener conocimiento. Publicado en Visual 177

También resulta frecuente a los creadores tener problemas con la Seguridad Social por falta de cotización, es decir, por no pagar su cuota de autónomos. Aunque parezca mentira son muchos los creadores autónomos que se han pasado toda su vida profesional sin cotizar a la Seguridad Social y que al llegar a la jubilación tienen unos problemas enormes para cobrar algún tipo de pensión.
Incluso renombrados y muy galardonados creadores se encuentran en esa precaria situación.
En cuanto a las empresas también tienen problemas de los mismos tipos, y a ello hay que sumar problemas específicos como problemas contables, o con el Registro Mercantil por no llevar la contabilidad o llevarla en forma inadecuada. También son frecuentes los problemas con marcas o denominaciones sociales. Ahora mismo gestiono un problema en el que una muy conocida publicación de carácter satírico ha gestionado erróneamente su marca, lo cual es un problema de mucha importancia. Por seguir con ejemplos de problemas frecuentes digamos que son también usuales los conflictos que surgen por operaciones empresariales mal documentadas. Es frecuentísimo no documentar ni tan siquiera un mínimo los encargos de trabajo o de prestación de servicios. Es evidente que hoy el tráfico empresarial es muy rápido y dinámico, y normalmente no podemos entretenernos en redactar largos contratos que documenten los trabajos. Aun así hay mínimos que son inexcusables. Al menos, los términos de las operaciones deben estar claramente expuestos y debe constar su aprobación con claridad en correos electrónicos. De lo contrario, si existe alguna diferencia o incumplimiento en la relación no podemos hacer nada por intentar reclamar. En resumen, como veis, un sinfín de problemas que en definitiva lo que demuestran es que el creador tiene en general una estructura mental muy anárquica y todavía le cuesta pasar por el aro de cumplir con una serie de requisitos estructurales imprescindibles en el ejercicio de su actividad profesional o empresarial.
Pero hoy en día ya no es posible sobrevivir con este esquema. Hoy en día si no cumples con hacienda te crujen (perdón por la expresión), y si no cotizas a la Seguridad Social te llega la jubilación y tienes que mendigar por una pensión no contributiva. Por todo ello hay que cambiar el esquema y asumir todas estas obligaciones sociales, fiscales, contables, etc. como parte imprescindible de la actividad empresarial aunque esa actividad sea la creatividad.
Y en cuanto a la propia creatividad, es decir centrados ya de lleno en la tarea más importante de los creadores o en quienes explotan dichas creaciones, tengo que decir, que tampoco se conocen bien por parte de los propios interesados el funcionamiento del régimen de la creación de obras intelectuales, artísticas o científicas.
Resulta sorprendente ver a creadores visuales, fotógrafos, novelistas o periodistas con muchos años de ejercicio en la profesión y aun algunos afamados y reputados que tienen una ignorancia supina sobre cómo funciona la explotación en el mercado de las obras que crean. Y no solamente la explotación sino también sus derechos morales sobre la obra. En definitiva carecen de los más mínimos y básicos conocimientos sobre la Propiedad Intelectual de su propia creación. De esta forma es difícil explotar correctamente las creaciones realizadas, e incluso es difícil dignificar su propia actividad y la creación en general que en muchas ocasiones queda menospreciada e infravalorada.
En definitiva, el creador ha de convencerse de que en la actualidad el ejercicio de la actividad creativa exige profesionalidad. Y eso se consigue atendiendo todos y cada uno de los aspectos que nos exige la Ley, y además con un profundo conocimiento de cómo funciona la actividad creativa que desarrollamos en el mercado. Texto: Javier F. González Martín & Asociados

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