Con motivo de la exposición ideada y comisariada por Juli Capella, la edición de este libro –que es mucho más que un catálogo– es una buena noticia. La promoción del diseño es hoy un oscuro agujero negro. Desmantelado el Ddi los centros autonómicos de promoción de diseño han ido cayendo como fichas de dominó, o reducidos a la mínima expresión en el mejor de los casos. Hubo un tiempo en que el diseño vendía bien como ejercicio cultural y como herramienta para una puesta en escena de las empresas españolas, y así fue utilizado durante dos décadas. Hoy las prioridades son otras, y la primera buena noticia en mucho tiempo ha de venir de la mano de “acción cultural”… Publicado en Visual 165
Menos da una piedra. No empaña la habilidad de la propuesta el resultado. Plantear el diseño ligado a la gastronomía, que es de los pocos terrenos en que aun podía encontrar apoyo económico en las instituciones –no nos engañemos, aquí lo que les interesa a los políticos es el “spanish food”, no el “design”– es una audacia, un gol por la escuadra. Pero entristece. Es la consecuencia de relegar, durante años, al diseño a papel de comparsa, de tonto útil en la promoción de la industria y las empresas.
Pero no hay mal que por bien no venga. El libro recoge más de 200 objetos diseñados en los últimos 25 años, además de algunos iconos tradicionales del diseño español que sirven para preparar o degustar comidas y bebidas, como los guiños que se hacen a la paella, al botijo, la bota y el porrón. Las aportaciones del diseño a la gastronomía se muestran a través de tres hilos conductores, relacionándolos con el espacio: la Cocina (la preparación y sus instrumentos), la Mesa (los objetos para la degustación del alimento) y la Comida (el propio diseño de los alimentos). Especialmente interesante resulta la parte dedicada a las etiquetas de vinos, y a la propuesta Bebidas Embebidas de Martí Guixé, que consiste en una serie de elementos comestibles preparados con ingredientes naturales y bastante parecidos a lo que podría denominarse una galleta técnica, preparada para recibir un líquido determinado: vino, whisky, vodka, ginebra o mezcal.




