MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

¿Una imagen vale (siempre) más que mil canciones?


Perder el miedo al cambio, estar en movimiento, emprender proyectos, no quedarse estancado, salir de la rutina autoimpuesta… todos estos propósitos han cobrado nuevos significados en esta época tan caótica e incierta que estamos viviendo. Sin embargo, no todo el mundo los afronta de la misma manera ni con los mismos objetivos. El secreto del “éxito” no es romper con el pasado porque lo dictan los medios de comunicación, sino porque sentimos la necesidad personal de avanzar, de sentir, de crecer y, sobre todo, de dar valor a las cosas que realmente nos importan. Poco antes de la pandemia, Jordi Vilella dejó de ejercer como director creativo en una agencia de publicidad, reinventándose como director creativo freelance y dedicando más tiempo a dibujar. Nunca imaginó que esta afición acabaría teniendo cierta repercusión en las redes sociales y que le permitiría desarrollar una carrera en paralelo. Bienvenidos a este universo ilustrado poblado por músicos de blues, zapatillas deportivas, objetos cotidianos y rincones inhóspitos de Barcelona.

jordi vilella

Te propongo remontarnos a los inicios de esta historia marcada por la ilustración y la publicidad. ¿Podrías contarnos de dónde eres, cuál es tu background y cuándo surgió tu pasión por el arte?
Nací en Barcelona y en esta ciudad he desarrollado mi carrera. Por lo que respecta a la ilustración, recuerdo que cuando era pequeño estaba horas y horas dibujando, me pasaba el tiempo volando. Mi madre me animó a apuntarme a una academia de dibujo y pintura, y durante varios años practiqué distintas técnicas como el óleo, el carboncillo y el acrílico. Ella ha sido una gran influencia en ese aspecto porque siempre le ha apasionado el arte y también ha pintado. Me fascinaban los clásicos por su técnica y su perfección, aunque también descubrí el mundo del cómic, con Moebius, Eisner, Max y el gran Robert Crumb. Hubo un momento en el que estaba convencido de que me enfocaría hacia el arte, pero no sé en qué momento ni realmente por qué lo dejé de lado y acabé entrando en el mundo del diseño gráfico.
Empezaste tu carrera profesional como diseñador gráfico, fuiste director creativo en la agencia Wunderman y ahora trabajas como freelance. ¿Qué valor ha aportado la ilustración a tu trabajo y al desarrollo de proyectos a lo largo de los años?
La verdad es que siempre he separado mucho estos dos campos, aunque hay una cierta conexión. Al final, la publicidad se nutre de multitud de recursos narrativos y visuales para crear un código de comunicación y llegar a un público determinado. Es decir, en una campaña partes de una idea y la desarrollas con los elementos que crees más adecuados para conseguir un objetivo, ya sean mensajes, imágenes o tipografías, que siempre son distintos de un proyecto a otro. Supongo que hay un cierto criterio estético que forma parte de uno mismo, pero dibujar es un ejercicio en el que me siento completamente libre y no estoy sujeto a nada. Me refiero al simple hecho de dibujar. Como es evidente, si haces una ilustración por encargo también debes responder a un brief o a unas expectativas.
¿En qué momento decidiste empezar a mostrar tus ilustraciones en blanco y negro en Instagram e incluso organizar exposiciones? ¿Qué ha aportado esta app a tu faceta artística?
Estuve bastantes años sin dibujar, al menos de un modo continuado. A partir de una circunstancia personal, me encontré con más tiempo libre y retomé la afición. Entonces empecé a llenar libretas con apuntes y bocetos. Un día se me ocurrió colgar un dibujo en Instagram y la gente con la que estaba conectado me animó a seguir haciéndolo. Así de simple. Para mí, Instagram es una app brutal por dos motivos. El primero es el más obvio porque te permite compartir lo que haces y hacer visible tu trabajo, con pretensiones o sin ellas. Es decir, hago lo que hago y me gusta compartirlo, punto. El segundo motivo es que pasas a estar en contacto con un montón de gente que tiene tus mismas aficiones y puedes ver lo que hacen y cómo lo hacen. Te comentan, comentas, te animan, animas… hay artistas increíbles y es muy enriquecedor compartir tus ilustraciones. Por cierto, últimamente me estoy animando un poco más con el color.
La mayoría de tus ilustraciones son de músicos de jazz, soul y blues. ¿Por qué te apasionan tanto estos géneros musicales? ¿Te interesa su importancia historia, social y reivindicativa?
La música es otra de mis pasiones. Me gustan muchísimos estilos, aunque debo decir que siento debilidad por el metal. También me gusta mucho lo que se conoce por americana, con artistas como Wilco, Ryan Adams o Patterson Hood. De los géneros que me comentas, me fascina, sobre todo, su autenticidad. Eran músicos que creían absolutamente en lo que hacían y tenían que luchar para romper enormes barreras sociales. Esa actitud artística y su compromiso con el movimiento por los derechos civiles me parece admirable, supongo que este conjunto de cosas hace que me resulte muy atractivo dibujarlos. Además, musicalmente podríamos hablar de lo rompedores que fueron los grandes del jazz, de las increíbles voces del soul o de donde nació todo: el blues.
Otras ilustraciones muestran tu ciudad, Barcelona. Un lugar privilegiado que parece evolucionar sin rumbo. ¿Has llegado a alguna conclusión sobre este dilema desde que la dibujas?
Barcelona es una ciudad que me encanta, pero creo que el proceso de globalización en el que nos encontramos, ciertas señales de gentrificación y su popularidad han hecho que esté perdiendo un poco su esencia. De todos modos, la ciudad que yo traslado a mis dibujos es una ciudad distinta. Me gusta dibujar aquellas cosas que casi nadie mira. Una vieja esquina llena de cables eléctricos, persianas de comercios que cobran vida con los grafitis, elementos urbanos, tejados abarrotados de antenas… son cosas por las que siento atracción y, en cierto modo, me sugieren algo, ya sea una idea o una reflexión. Por este motivo acostumbro a acompañar mis dibujos con un texto y, generalmente, lo tengo claro incluso antes de hacer la ilustración. Esa es la Barcelona que me gusta dibujar, no la de postal.
Por curiosidad, ¿cuál es tu proceso creativo y qué técnicas utilizas habitualmente para realizar tus obras? Creo que acostumbras a llevar una libreta en la mochila para hacer bocetos.
Sí, acostumbro a llevar una libreta para hacer algún boceto o para tomar notas. A veces dibujo al natural, pero en la mayoría de las ocasiones, cuando veo algo que me llama la atención, hago una foto con el móvil para dibujarlo después tranquilamente. Para las ilustraciones de músicos, Internet es una fuente fantástica de documentación, aunque, en alguna ocasión, también he pedido permiso a algún fotógrafo para dibujar algo, como los skaters, por ejemplo. La interpretación de una fotografía resulta fascinante, es como una segunda vida. Respecto a la técnica, soy un poco kamikaze porque acostumbro a dibujar directamente con rotulador para hacer la línea y la base, aunque con los músicos o los retratos estoy empezando a utilizar primero el lápiz para poder corregir más tarde. Tenía que desechar más papel de lo deseable, pero me gusta ese punto de riesgo. Hay dibujos en los que la parte de rotulador tiene todo el protagonismo y otros en los que dejo más espacio para la acuarela.
¿Podrías explicarnos cómo es un día normal de trabajo en tu estudio y cuál sería la banda sonora ideal para inspirar una ilustración?
He cambiado bastante el ritmo. Hace poco salí de la gran agencia en la que trabajaba y estoy sacando adelante mi propio proyecto, por lo que ahora ya no estoy en medio del frenesí típico de una multinacional. Esto me permite dedicarle más tiempo a la ilustración. El dibujo es como hacer un gran paréntesis, te centras en ello y desconectas de todo. Supongo que es como cualquier otra pasión, ya sea la escritura, la música o la horticultura, ¿no? Sobre la banda sonora para una ilustración… cuando dibujo músicos acostumbro a ponerme su música, un poco obvio quizá, pero es así. Siempre pongo música, aunque al dibujar me funciona más como acompañamiento que como inspiración. Últimamente estoy escuchando a Otis Redding, Al Green y, desde que lo descubrí, no dejo de escuchar a Jason Isbell. Depende del día, Chopin es insuperable. En el extremo opuesto, también son insuperables los Deftones.
Teniendo en cuenta el avance imparable de la globalización, ¿qué cosas te inspiran para embarcarte en nuevos proyectos, tanto de dibujo como para campañas publicitarias?
Este avance imparable de la globalización me empuja, precisamente, hacia el otro extremo. Me atrae un enfoque más artesano a la hora de hacer las cosas, en el sentido de la dedicación, no de los medios que utilizo. Y ese enfoque es el que me gustaría que predominara en las dos áreas porque quiero disfrutar con lo que hago y eso pasa por dedicarle su tiempo a las cosas, además de huir de la estandarización. Quizá no estoy contestando exactamente a tu pregunta, pero es a lo que me ha llevado a pensar el concepto de globalización.
Conociendo tu pasión por el arte y la música, ¿crees que todavía pueden influir en la sociedad o incluso en la política como sucedía en la década de los 60?
Me gustaría pensar que sí, pero lo dudo. No creo que vuelvan a haber movimientos culturales o artísticos que sean capaces de influir de ese modo. Y no por una cuestión de calidad o validez artística, sino por el contexto actual porque todo es inmediato y se mueve a una velocidad increíble. Además, la sociedad ha cambiado totalmente, ahora es mucho más individualista. La era digital ha democratizado la información, el arte y todo convive de un modo mucho más transversal que hace décadas. Me cuesta imaginar un movimiento cultural que aglutine a una generación y no vamos, precisamente, faltos de motivos para una gran sacudida generacional.
Tienes varias ilustraciones de skate y en una de ellas comentas: “Puede que la libertad sea esto”. ¿Qué vinculación tienes con esta cultura? ¿Cómo definirías la libertad desde tu posición?
Siempre me ha atraído lo que transmite y su estética. Es una cultura urbana con una actitud transgresora y también hay una conexión con el street art, que ha sido de una gran influencia en el mundo visual y gráfico. Esa ilustración que comentas está sacada de una fotografía de Xavi Miralles, a quien pedí permiso para hacerla. La imagen me sugirió ese texto. Los segundos en el aire con ese gesto y el skate despegado de los pies, eso debe ser libertad. Y lo que significa la libertad para mí… podría decir que, simplemente, es sentir que no tienes que rendir cuentas a nadie por lo que haces. Aunque esto es bastante incierto porque, de un modo u otro, siempre estamos ligados a algo. Quizá creo más en el concepto de micro-libertad, como podrían ser esos momentos del skater o el tiempo que paso dibujando.
¿Cómo has vivido estos meses de confinamiento como ilustrador? Esta situación está generando muchas reflexiones y puede que nos ofrezca la oportunidad de no repetir errores del pasado.
Ha sido un período extraño. El confinamiento me ha permitido dedicarme más a la ilustración, empezar un par de proyectos que tenía aparcados y trabajar con otras técnicas en digital. Así que, en este aspecto, ha sido un tiempo bien aprovechado. De todos modos, tengo que admitir que no soy demasiado optimista. Creo más en el individuo que en el sistema y, desgraciadamente, no sé si esto es suficiente para generar un cambio y no repetir errores. Sin ser lo mismo, cuando la última crisis económica provocó un enorme daño a millones de personas, ya se habló del fin del capitalismo tal y como lo conocíamos y que obligaría a replantearnos muchas cosas. Y creo que seguimos prácticamente igual. De todas formas, son tiempos inciertos y estamos viviendo cambios constantes, no está de más mantener un cierto positivismo.
Para terminar, una pregunta de ciencia ficción: Si tuvieras una máquina del tiempo ¿a qué época te gustaría viajar y a qué personaje histórico te gustaría conocer?
Pues ya que tenemos una máquina del tiempo voy a ser un poco tramposo, ¿Vale Jimi Hendrix como personaje histórico? Porque me iría directamente a mediados de los 60 para conocerlo cuando llegó a Londres y dejó en shock a Clapton, Jagger y Townshend. Hendrix lo cambió todo. Imagínate qué momento y qué época para la música. Estaba todo en plena ebullición, debía ser fantástico vivirlo. ♣

Texto: David Moreu • Imágenes cedidas por Jordi Vilella •Web del artista: https://jovilella.com

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