Hace veinte años arrancamos con el proyecto de hacer una revista sobre diseño gráfico. Ello nos ha de llevar necesariamente a un ejercicio de balance. Queremos pensar que la evolución de esta revista ha transcurrido pareja a la del propio sector del diseño. Así, somos hoy más maduros, y tenemos más definido lo que hacemos. Las inquietudes hoy son otras. Lo que entonces nos parecía importante, a unos y a otros, hoy es anécdota, y los retos son ahora mayores y más estimulantes, para Visual y para los diseñadores.
Hemos recorrido la transformación tecnológica, hemos asistido y participado en el asentamiento de aspectos como la formación, que entonces apenas estaba estructurada, la promoción del diseño desde las instituciones, el reconocimiento de una actividad que necesitaba afianzarse en las empresas, en las administraciones en la sociedad. El diseño hoy forma parte del interés común, está presente en los medios de comunicación sin oportunismo, de un modo pausado y reflexivo, porque ha pasado a formar parte de lo cotidiano. Todo esto es bueno.
En este balance estamos, pero mirando hacia el futuro. Entre nuestras prioridades hoy está la evolución hacia la red. La primera acción determinante será digitalizar para que esté diseponible todo el activo de estos veinte años. Ciento treinta números de Visual que, en el marco de un acuerdo con la Asociación de revistas Culturales ARCE y el Instituto Cervantes, serán accesibles desde la red de un modo gratuito. Y con ello, una nueva web que deje de ser complementaria y anecdótica para tratar de convertirse en lugar común para el diseño de nuestro país y el de los de habla hispana.
La edición de libros es otro de los puntales de esta nueva etapa. Hemos superado los cuarenta títulos en un formato que se nos ha demostrado especialmente interesante. Un proyecto editorial que transcurre paralelo a la revista, pero que no por ello es actividad menor. Con esos pequeños libros queremos seguir primando la difusión del trabajo de los autores frente a otros condicionantes editoriales y empresariales. La exquisita distribución aquí y en el extranjero de la mano de Actar, el formato que permite que el libro de diseño no sea objeto de lujo, las colecciones comisariadas, Vallery y cdec, que nos obligan a compartir criterios y nos alejan de lo endogámico, etc.
Por último, se cumplen también cinco años de los Premios Visual de Diseño de Libros. Entendimos que el libro merecía dejar de ser una categoría menor en los premios de diseño, y hoy estamos seguros de que no nos equivocábamos. El diseño editorial conforma en sí mismo un género que por su interés cultural y su permanencia recoge una riqueza gráfica a la que había que prestar atención. Cinco años después, estos premios son un referente no sólo para los diseñadores, han calado también en los sectores editoriales y de la producción gráfica. Además, quisimos romper la dinámica de los premios con cuota de inscripción: si bien es una fórmula aceptable para las asociaciones, no tiene sentido cuando quien convoca es una empresa privada.
Los libros premiados de las ediciones anteriores, y lo seguiremos haciendo a partir de ahora, han sido donados a la Fundación para la Comunicación Gráfica para su conservación, y pasarán a formar parte de los fondos del Museo del Diseño.




