Me parece que pocas frases resumen tan bien el espíritu de un trabajador incansable como esta máxima lorquiana y creo firmemente en su aplicación para cualquier trabajo que pueda llegar a apasionar a uno. No se me ocurre poner peros a lo que dijo el genio, pero sí que añadiría algo a la aplicación de la misma para mi contexto (que seguramente Lorca no necesitaba como artista) y es la contención.




