MAGAZINE DE DISEÑO, CREATIVIDAD GRÁFICA Y COMUNICACIÓN

Jo li demano a la meva alcaldessa…


Bueno, antes de perdirle nada quisiera felicitarla, no todos los días ve uno lo que hemos visto en estos meses. La primera mujer alcaldesa y la primera alcaldesa que sale de la lucha por los derechos fundamentales. Pero vamos al grano. Yo le pido a mi alcaldesa que, por una vez, un nuevo equipo municipal no suponga un cambio en la imagen corporativa de la ciudad y las instituciones importantes que este gobierna. Igual hay quien piensa que eso da trabajo a los diseñadores y es cierto, pero racionalizar recursos parece una premisa obligatoria en estos tiempos y cambiar por cambiar, no ayuda ni a la comunicación, ni al contacto entre los ciudadanos y quien gestiona sus instituciones. Y eso es válido para las campañas de publicidad. Publicado en Visual 174

Aquellas que parece que funcionan, las dejamos, pero en realidad, podríamos prescindir de la mayoría, por no decir de todas. Eso sí, hágame el favor de hacer desaparecer esa cosa horrenda del Barcel()na inspira. Pocas veces se ha visto en la comunicación municipal campaña tan desafortunada, tanto en concepto como en formalización, por no hablar del lío técnico que supone ese degradado en cualquier comunicación. Ese faldón tornasolado frivoliza todo aquello que toca. Así, de paso, nos quitamos de encima el monumento al mal gusto que han plantado en plaza Catalunya, supuestamente para que los turistas se hagan fotos. Aún hay otra razón para prescindir de esa campaña, su uso partidista en la campaña del señor Trias. Esa manera de confundir partido con mandato, hizo que CiU usara el mismo recurso gráfico en su campaña electoral que el de una acción publicitaria pagada con el dinero de todos. Se situó al borde de la usurpación de fondos públicos, no exagero.

Por lo que hace a la señalización, hemos visto cómo con la llegada masiva de turistas han ido apareciendo señaléticas peatonales. No molestan, pero hay que gestionar bien su situación y su uso, porque si no vigilamos acabaremos monumentalizando la nadería, el vacío, la vulgaridad. La pasión por generar iconos turísticos nos ha llevado a sobreseñalizar el espacio urbano que bastante poblado está de elementos urbanos. En cambio, mimaría mucho la antigua señalización de calles. Esas placas de mármol nos sitúan y nos recuerdan, a menudo, el porqué del nombre de una calle o una plaza. Con los cambios arquitectónicos de los edificios que las soportan, muchas han desaparecido.
En cuanto al diseño como parte de la economía real de la ciudad parece una obviedad que ha de formar parte de cualquier plan, medianamente serio, sobre el tejido creativo, productivo y cultural. El reciente Museu del Disseny puede llegar a ser un referente internacional si se le dota de presupuestos y personal adecuado. Sobre todo, no caigamos en el error de pensar que ahorramos si usamos poco los espacios. Es lo contrario, amortizamos las inversiones (quizás excesivas) generando espacios de actividad continua.
Sólo un apunte más, aunque la verdad es que el tema da para un libro que en realidad ya hice hace unos años por encargo del FAD: Emergències del Disseny se llamaba, y en gran parte sigue siendo válido. Barcelona es un territorio fértil en escuelas de diseño, hay muchas y algunas de gran prestigio. Un número cada vez mayor de estudiantes de todo el mundo viene a nuestra ciudad a estudiar diseño. Vale la pena pensar en conjunto, aunque las escuelas sean públicas y privadas, una estrategia común bien orientada podría convertir Barcelona en el campus universitario del diseño.
Nada más, salvo apoyar la propuesta de mi homólogo en Madrid sobre el AVE social. De hecho, aquel que llamaban “el borreguero” nos llevó a muchos a descubrir ARCO, en su momento. Y lo haría extensivo a Valencia, otra ciudad con gran potencial en el ámbito del diseño. Texto: Óscar Guayabero

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